Sarcopenia: la pérdida de músculo con la edad
Equipo Clinit
Sarcopenia es la pérdida progresiva de masa y de fuerza muscular que ocurre con los años. Se nota en cosas cotidianas: cuesta levantarse de una silla baja sin usar los brazos, abrir un frasco, subir al bus, cargar las bolsas de la feria o caminar al ritmo que se caminaba antes.
Durante mucho tiempo se consideró parte inevitable de envejecer, y hoy sabemos que no lo es: se reconoce, se mide y se trata. El tratamiento no es un medicamento, y eso desilusiona a algunos: son ejercicio de fuerza y proteína suficiente. Suena simple y es exigente, pero funciona, y a cualquier edad.
¿Qué es?
A partir de cierta edad, el cuerpo pierde fibras musculares y las que quedan se vuelven menos eficientes. Ese proceso es normal hasta cierto punto, y se llama sarcopenia cuando la pérdida es suficiente como para reducir la fuerza y afectar lo que la persona puede hacer. Lo importante es que hoy la sarcopenia se define por la FUERZA antes que por el tamaño. Un músculo puede verse conservado y funcionar mal. Por eso lo primero que se mide es la fuerza de agarre de la mano —con un aparato llamado dinamómetro— o cuántas veces logras levantarte de una silla en un tiempo determinado; después se evalúa la masa muscular, y por último el rendimiento, midiendo la velocidad con que caminas. Ese orden no es un detalle técnico: refleja que lo que le cambia la vida a una persona es lo que puede hacer, no cuánto pesa su músculo. Hay una diferencia que conviene tener clara: la sarcopenia no es lo mismo que la fragilidad, aunque se acompañen. La fragilidad es un estado global de menor reserva de todo el organismo; la sarcopenia es específicamente el problema del músculo, y es uno de los motores principales de la fragilidad. Tampoco es lo mismo que adelgazar: se puede tener sarcopenia con sobrepeso, cuando se pierde músculo y se gana grasa, y esa combinación se nota menos y limita igual. Las causas se suman: la edad y los cambios hormonales, el sedentarismo —y muy especialmente los períodos en cama por una enfermedad o una cirugía, en que la pérdida es rapidísima—, la ingesta insuficiente de proteínas, enfermedades crónicas como la insuficiencia cardíaca, la enfermedad renal o la enfermedad pulmonar, la inflamación crónica, algunas enfermedades neurológicas y ciertos medicamentos. Y también el dolor articular, que hace que la persona se mueva menos sin que nadie lo llame sedentarismo.
Síntomas frecuentes
- Costar levantarse de una silla baja o del inodoro sin apoyarse en los brazos
- Menos fuerza en las manos: costar abrir frascos, girar una llave o exprimir un paño
- Caminar más lento que antes, o que te cueste seguir el ritmo de quienes te acompañan
- Cansarse mucho antes con actividades que antes eran fáciles
- Costar subir escaleras o tener que apoyarse en el pasamanos
- Sensación de inestabilidad al caminar, o tropiezos frecuentes
- Brazos y piernas visiblemente más delgados, o ropa que queda suelta en las extremidades
- Pérdida de peso sin haberla buscado
- Falta de apetito, o comer poca carne, pescado, huevo, lácteos o legumbres
- Haber pasado días o semanas en cama por una enfermedad y no haber vuelto al estado previo
¿Qué puedes hacer?
- Haz ejercicio de FUERZA dos o tres veces por semana. Es lo único que revierte la pérdida de músculo, y no se reemplaza con caminar
- Empieza con lo que tienes en la casa: levantarse de una silla repetidas veces, ponerse de puntillas, subir un escalón, empujar contra la pared, usar bandas elásticas o botellas con agua
- Come proteína en TODAS las comidas y no sólo en el almuerzo: huevo, lácteos, legumbres, pescado, pollo o carne. El cuerpo aprovecha mejor la proteína repartida en el día
- No saltes el desayuno. Es la comida donde más a menudo falta la proteína
- Consulta por la vitamina D: su déficit es frecuente en personas mayores y afecta al músculo y al hueso
- Pide evaluación con kinesiología o con un programa de ejercicio supervisado, sobre todo si hay dolor articular o inseguridad al caminar
- Después de una hospitalización o de un reposo prolongado, retoma la actividad lo antes posible con indicación: es cuando la pérdida es más rápida y también cuando la recuperación rinde más
- Trata lo que te impide moverte: el dolor de rodillas o de caderas, un problema del pie, la falta de un lente adecuado
- Si comer se te hizo difícil —por falta de apetito, por problemas de dentadura o por dificultad para tragar—, cuéntalo: tiene solución y es una causa frecuente
¿Qué debes evitar?
- No hagas sólo caminatas creyendo que basta. Caminar es excelente para el corazón y no construye fuerza: hace falta ejercicio con resistencia
- No hagas dietas restrictivas ni bajes de peso sin supervisión a esta edad: se pierde músculo junto con la grasa y eso empeora el cuadro
- No compres suplementos proteicos por internet como si fueran el tratamiento. La proteína de la comida habitual funciona, y algunos suplementos están contraindicados en enfermedad renal
- No pases días completos en cama o en el sillón durante una enfermedad si te permiten levantarte: la pérdida de músculo en reposo es sorprendentemente rápida
- No asumas que la debilidad es sólo la edad. Puede haber anemia, tiroides, déficit de vitaminas, depresión o una enfermedad neurológica detrás
- No abandones el ejercicio apenas te sientes mejor. El beneficio se pierde al dejarlo, y recuperarlo cuesta más que mantenerlo
Qué hacer, paso a paso
Sigue estos pasos en orden mientras agendas tu evaluación.
- 1
Haz ejercicio de FUERZA dos o tres veces por semana. Es lo único que revierte la pérdida de músculo, y no se reemplaza con caminar
- 2
Empieza con lo que tienes en la casa: levantarse de una silla repetidas veces, ponerse de puntillas, subir un escalón, empujar contra la pared, usar bandas elásticas o botellas con agua
- 3
Come proteína en TODAS las comidas y no sólo en el almuerzo: huevo, lácteos, legumbres, pescado, pollo o carne. El cuerpo aprovecha mejor la proteína repartida en el día
- 4
No saltes el desayuno. Es la comida donde más a menudo falta la proteína
- 5
Consulta por la vitamina D: su déficit es frecuente en personas mayores y afecta al músculo y al hueso
- 6
Pide evaluación con kinesiología o con un programa de ejercicio supervisado, sobre todo si hay dolor articular o inseguridad al caminar
Señales de alarma
Cuándo consultar de urgencia
Busca atención médica inmediata si presentas:
- Pérdida de peso importante y sin explicación en pocos meses: se estudia, porque puede haber una enfermedad de fondo
- Debilidad que aparece rápido, en semanas, o que afecta un lado del cuerpo más que el otro: eso no es sarcopenia y necesita evaluación neurológica
- Dificultad para tragar, atragantarse con líquidos o toser al comer: consulta pronto
- Caídas repetidas o una caída con golpe en la cabeza: consulta de urgencia si tomas anticoagulantes
- Debilidad acompañada de dolor muscular intenso, orina oscura o calambres frecuentes
- Dejar de poder hacer solo algo que hacías la semana pasada: bañarte, vestirte, levantarte de la cama
- Falta de aire nueva junto con la debilidad
Ante una emergencia llama al 131 (SAMU) o acude al servicio de urgencia más cercano.
Visión general del tratamiento
El estudio parte por confirmar el problema con mediciones simples que se hacen en la consulta: fuerza de agarre con dinamómetro, número de veces que logras levantarte de una silla en un tiempo dado y velocidad de la marcha. Cuando corresponde se estima la masa muscular con métodos como la bioimpedancia o la densitometría. Junto con eso se buscan causas tratables con exámenes de sangre —anemia, función renal, tiroides, vitamina D, marcadores de inflamación— y se evalúa la nutrición, la dentadura, la deglución y el ánimo, porque los cuatro afectan cuánto se come. El tratamiento tiene dos pilares y ninguno es un medicamento. El primero es el EJERCICIO DE RESISTENCIA, es decir, ejercicio contra una carga: bandas elásticas, pesos livianos, el propio peso del cuerpo. Se hace dos o tres veces por semana, se progresa de a poco y funciona a cualquier edad, incluso en personas muy mayores y en quienes ya son frágiles. Se combina con trabajo de equilibrio y de marcha. Idealmente lo indica y supervisa kinesiología, sobre todo al comienzo. El segundo es la NUTRICIÓN, con aporte suficiente de proteínas repartidas a lo largo del día y no concentradas en una sola comida, y con corrección del déficit de vitamina D cuando existe. La cantidad de proteína que te corresponde depende de tu función renal y de tus otras enfermedades, así que la define tu médico o tu nutricionista y no una guía general. Cuando comer es difícil se interviene la causa: mejorar la dentadura, tratar la dificultad para tragar, adaptar la textura de los alimentos, o usar suplementos nutricionales indicados. Y siempre se trata lo que está alrededor: el dolor que impide moverse, la enfermedad crónica descompensada, la depresión que quita el impulso de salir, y los medicamentos que contribuyen. No hay hoy un fármaco aprobado que reemplace al ejercicio y a la proteína.
Cómo medimos tu evolución
El MNA-SF es un tamizaje breve del estado nutricional: pregunta por apetito, pérdida de peso, movilidad y enfermedad reciente, y detecta a quien está en riesgo antes de que se note. El Timed Up and Go mide cuántos segundos demoras en levantarte de una silla, caminar unos metros, girar y volver a sentarte, y es la forma más simple de seguir tu rendimiento físico entre un control y otro. La escala FRAIL sitúa la sarcopenia en el contexto más amplio de la fragilidad, que es donde se decide qué tan intensivo tiene que ser el plan.
MNA-SF — Mini Nutritional Assessment (tamizaje corto)
6 ítems de tamizaje nutricional del adulto mayor. 12–14 estado nutricional normal · 8–11 riesgo de malnutrición · 0–7 malnutrición. Si ≤11 aplicar MNA completo.
Timed Up and Go (TUG) — Movilidad funcional
Tiempo en levantarse de una silla, caminar 3 m, girar, volver y sentarse. Se registra la banda de tiempo, no un puntaje: <10 s normal · 10–20 s buena movilidad · 20–30 s deterioro / riesgo de caídas · >30 s dependencia.
- Portal del paciente →
FRAIL — Escala de fragilidad (cuestionario)
5 ítems (Fatiga, Resistencia, Ambulación, Enfermedades, Pérdida de peso). 0 robusto · 1–2 pre-frágil · ≥3 frágil.
Preguntas frecuentes
¿A mi edad todavía puedo ganar músculo?
Sí. La capacidad de responder al ejercicio de fuerza se mantiene hasta edades muy avanzadas, y se ha demostrado en personas de más de noventa años y en personas frágiles. La respuesta es más lenta que a los treinta, y también es real. Lo que se necesita es constancia y una progresión bien indicada.
¿Caminar todos los días no es suficiente?
Caminar es muy bueno y conviene mantenerlo, pero no construye fuerza: el músculo crece cuando trabaja contra una resistencia que le exige. Por eso el programa incluye ejercicios con banda elástica, con pesos livianos o con el propio peso del cuerpo, además de las caminatas.
¿Cuánta proteína tengo que comer?
La cantidad exacta depende de tu peso, de tu función renal y de tus otras enfermedades, así que la define tu médico o tu nutricionista. Lo que sí es general: conviene que haya proteína en cada comida y no toda concentrada en el almuerzo, y el desayuno es donde más frecuentemente falta.
Tengo sobrepeso. ¿Igual puedo tener sarcopenia?
Sí, y es una situación bastante común que se llama obesidad sarcopénica: se pierde músculo mientras se gana grasa, así que el peso de la balanza no baja y el problema pasa inadvertido. Se detecta midiendo fuerza y función, no peso. Y es importante saberlo, porque bajar de peso sin ejercicio de fuerza empeora la pérdida muscular.
Estuve hospitalizado y quedé muy débil. ¿Es lo mismo?
Es la misma pérdida de músculo, pero mucho más rápida: unos pocos días de reposo en cama producen una caída de fuerza que a la edad avanzada cuesta semanas recuperar. Por eso hoy se insiste tanto en levantarse temprano durante las hospitalizaciones y en retomar la actividad al alta con indicación. Se recupera, y se recupera mejor mientras antes se empiece.
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Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si presentas síntomas, consulta con un profesional de salud calificado. Clinit no se hace responsable por decisiones tomadas en base exclusiva a este contenido.
Adaptado de la definición y algoritmo diagnóstico del Grupo de Trabajo Europeo sobre Sarcopenia en Personas Mayores (EWGSOP2) y de recomendaciones nutricionales de sociedades de nutrición clínica y geriatría. Guías relacionadas: /patologias/fragilidad-caidas, /patologias/polifarmacia y /patologias/trastornos-marcha-equilibrio.
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