Polifarmacia: cuando son demasiados remedios
Equipo Clinit
Polifarmacia es tomar muchos medicamentos a la vez. No es un reproche a nadie: es lo que ocurre naturalmente cuando una persona tiene varias enfermedades y cada especialista, con toda razón, indica lo que corresponde a la suya. El problema aparece cuando nadie mira la lista completa.
Y hay que mirarla, porque a partir de cierto número los medicamentos empiezan a interactuar entre sí, a producir efectos que se confunden con síntomas nuevos y a generar más recetas para tratar esos efectos. Revisar la lista entera, de vez en cuando y en calma, es una de las cosas que más beneficio produce en la salud de una persona mayor.
¿Qué es?
El cuerpo cambia con la edad, y con él cambia lo que un medicamento hace. El riñón filtra más lento, el hígado metaboliza distinto, hay menos agua corporal y más grasa, y el cerebro se vuelve más sensible a los fármacos que actúan sobre él. La consecuencia práctica es que una misma dosis que era adecuada a los cincuenta puede resultar excesiva a los ochenta, sin que nadie haya hecho nada mal. A eso se suman tres fenómenos que conviene nombrar. El primero es la CASCADA DE PRESCRIPCIÓN: un medicamento produce un efecto adverso, ese efecto se interpreta como una enfermedad nueva y se receta otro medicamento para tratarlo. Es una de las razones por las que las listas crecen sin que nadie lo decida. Un ejemplo típico es un fármaco que provoca hinchazón de tobillos, que se trata con un diurético, que a su vez produce mareo al levantarse, que lleva a caídas. El segundo son las INTERACCIONES: dos fármacos que solos están bien y juntos se potencian o se anulan. Y el tercero es la carga ANTICOLINÉRGICA, un efecto que muchos medicamentos comunes tienen en pequeña medida y que, sumado, produce confusión, boca seca, estreñimiento, retención de orina y visión borrosa. Lo que más engaña es que los efectos adversos en personas mayores casi nunca se parecen a lo que dice el prospecto. Se presentan como síndromes inespecíficos: una caída, una confusión nueva, mareo, somnolencia, falta de apetito, estreñimiento, incontinencia que apareció de la nada o un decaimiento que se atribuye a la edad. Por eso una regla útil en geriatría es preguntarse, ante cualquier síntoma nuevo en una persona mayor, si no será un medicamento antes de suponer que es una enfermedad nueva. Y hay algo que va en la dirección contraria y también importa: no toda polifarmacia es mala. Hay personas que efectivamente necesitan varios medicamentos y en las que retirarlos haría daño. El objetivo no es tomar menos remedios por principio; es que cada uno de los que se toma tenga hoy una razón vigente.
Síntomas frecuentes
- Confusión, desorientación o somnolencia que aparecieron sin una enfermedad que las explique
- Caídas o inestabilidad al caminar que empezaron después de un cambio de tratamiento
- Mareo al ponerse de pie
- Falta de apetito, náuseas o baja de peso
- Estreñimiento persistente
- Boca seca, visión borrosa o dificultad para orinar
- Cansancio o decaimiento que se atribuye a la edad
- Incontinencia urinaria que apareció recientemente
- Ánimo bajo o falta de interés que no había antes
- Perder el hilo de qué se toma, para qué y a qué hora, u olvidar dosis con frecuencia
- Tener medicamentos repetidos con nombres distintos, o dos que hacen lo mismo
¿Qué puedes hacer?
- Lleva TODO a la consulta, en una bolsa: los envases de cada medicamento, las gotas, las cremas, los inhaladores, los suplementos, las vitaminas y las hierbas. Lo que no se ve, no se revisa
- Pregunta por cada uno: ¿para qué es?, ¿desde cuándo lo tomo?, ¿todavía lo necesito? Son tres preguntas legítimas y tu médico las espera
- Ten una lista escrita y actualizada, con nombre, dosis y horario, y llévala a toda consulta y a toda urgencia
- Cuenta si algo te cuesta: si son demasiadas veces al día, si los envases son difíciles de abrir, si no distingues las pastillas o si el costo te hace saltar dosis. Eso se puede simplificar
- Usa un pastillero semanal, y pide ayuda para llenarlo si la vista o las manos lo dificultan
- Avisa de cualquier síntoma NUEVO y cuándo empezó, sobre todo si fue después de un cambio de tratamiento
- Cuéntale a cada especialista qué te indicaron los otros. Nadie puede revisar una lista que no conoce
- Cuando te den de alta de una hospitalización, pide que te expliquen qué medicamentos siguen, cuáles se suspendieron y cuáles son nuevos: el alta es cuando más se duplican tratamientos
¿Qué debes evitar?
- No suspendas nada por tu cuenta, aunque sospeches que te está haciendo mal. Algunos medicamentos no se pueden retirar de golpe. Avisa y se decide juntos
- No tomes medicamentos de otra persona, aunque tenga «lo mismo que tú»
- No agregues antiinflamatorios, remedios para dormir o suplementos de venta libre sin consultar: los tres están entre los que más problemas causan en personas mayores
- No supongas que lo natural es inocuo. Varias hierbas interactúan con anticoagulantes y con medicamentos del corazón
- No guardes medicamentos vencidos ni sobrantes de tratamientos antiguos: es la fuente más común de tomar algo equivocado
- No cambies horarios ni dosis según cómo amaneciste
- No dejes de contar los medicamentos que te compraste sin receta por pensar que no cuentan. Sí cuentan
Qué hacer, paso a paso
Sigue estos pasos en orden mientras agendas tu evaluación.
- 1
Lleva TODO a la consulta, en una bolsa: los envases de cada medicamento, las gotas, las cremas, los inhaladores, los suplementos, las vitaminas y las hierbas. Lo que no se ve, no se revisa
- 2
Pregunta por cada uno: ¿para qué es?, ¿desde cuándo lo tomo?, ¿todavía lo necesito? Son tres preguntas legítimas y tu médico las espera
- 3
Ten una lista escrita y actualizada, con nombre, dosis y horario, y llévala a toda consulta y a toda urgencia
- 4
Cuenta si algo te cuesta: si son demasiadas veces al día, si los envases son difíciles de abrir, si no distingues las pastillas o si el costo te hace saltar dosis. Eso se puede simplificar
- 5
Usa un pastillero semanal, y pide ayuda para llenarlo si la vista o las manos lo dificultan
- 6
Avisa de cualquier síntoma NUEVO y cuándo empezó, sobre todo si fue después de un cambio de tratamiento
Señales de alarma
Cuándo consultar de urgencia
Busca atención médica inmediata si presentas:
- Confusión, desorientación o somnolencia marcada que aparecen en horas o días: consulta de urgencia, sobre todo si hay fiebre o un cambio reciente de medicamentos
- Caída con golpe en la cabeza estando anticoagulado: consulta de urgencia aunque te sientas bien
- Sangramiento que no cede, sangre en la orina, en las deposiciones o vómitos con sangre
- Mareo intenso al ponerse de pie, con visión que se oscurece o desmayo
- No poder orinar, o dolor bajo el abdomen con ganas de orinar sin lograrlo
- Vómitos persistentes, deshidratación o no poder tomar líquidos
- Latidos muy lentos o muy rápidos junto con mareo
- Erupción en la piel, hinchazón de labios o lengua, o dificultad para respirar tras empezar un medicamento nuevo: llama al 131
Ante una emergencia llama al 131 (SAMU) o acude al servicio de urgencia más cercano.
Visión general del tratamiento
El nombre de lo que se hace es REVISIÓN DE MEDICAMENTOS, y en geriatría es una intervención en sí misma, no un trámite. Se toma la lista completa —incluidos los productos de venta libre— y se examina fármaco por fármaco: para qué se indicó, si esa indicación sigue vigente, si la dosis es la adecuada para la función renal actual, si hay duplicaciones, si hay interacciones y si alguno explica algún síntoma que la persona tiene. De ahí salen decisiones en las dos direcciones. A veces hay que AGREGAR: no es raro descubrir que falta un tratamiento necesario, por ejemplo para el hueso o para prevenir un evento cardiovascular. Y a veces hay que RETIRAR, que es lo que se llama deprescripción. Retirar no significa abandonar a nadie: significa suspender de forma planificada y gradual lo que ya no aporta, vigilando cómo responde la persona y con la posibilidad de reponerlo si hace falta. Se prioriza según objetivos: qué le importa a esta persona hoy, cuánto tiempo tarda un tratamiento preventivo en dar beneficio y si ese plazo tiene sentido en su situación. Para apoyar la decisión existen listados de medicamentos potencialmente inapropiados en personas mayores, que funcionan como advertencia y no como prohibición: señalan dónde mirar con más cuidado. También se calcula la carga anticolinérgica acumulada y se revisa la función renal para ajustar dosis. Y hay una parte práctica que rinde tanto como la clínica: simplificar el esquema para que sea posible cumplirlo. Reducir el número de tomas al día, combinar cuando se puede, usar pastillero, poner alarmas, escribir una lista clara con letra grande y coordinar con la farmacia y con quien acompaña a la persona en la casa.
Cómo medimos tu evolución
El cuestionario de Morisky-Green son cuatro preguntas sobre cómo te va tomando los medicamentos en la vida real —si olvidas, si los dejas al sentirte bien— y se hacen sin juicio, porque saber la verdad es lo que permite simplificar el esquema. La escala de Tinetti evalúa equilibrio y marcha, y se usa acá porque las caídas son la consecuencia más frecuente de un exceso de medicación y sirven para medir si al ajustar el tratamiento la persona quedó más estable. El CAM es un método breve para detectar delirium, ese estado de confusión de aparición brusca que muchas veces desencadena un medicamento y que conviene identificar rápido.
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Morisky-Green — Adherencia a medicación
Cuestionario de 4 ítems sí/no para evaluar adherencia. Útil en HTA, DM2, dislipidemia, ICC y cualquier patología crónica con fármaco habitual. 0 = adherente; ≥1 = no adherente.
Tinetti — Equilibrio y marcha (riesgo de caídas)
Escala POMA: equilibrio (0–16) + marcha (0–12), total 0–28. <19 alto riesgo de caídas · 19–23 riesgo moderado · ≥24 bajo riesgo. Mayor puntaje = mejor desempeño.
CAM — Confusion Assessment Method (delirium)
Algoritmo diagnóstico de delirium: POSITIVO si están presentes los criterios 1 y 2 MÁS el 3 o el 4. No es una suma; cada ítem se documenta por separado para aplicar el algoritmo.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos medicamentos son demasiados?
No hay un número mágico, aunque se suele usar cinco como señal para revisar con más atención. Lo importante no es la cifra sino si cada uno tiene hoy una razón vigente. Hay personas que necesitan ocho y están bien indicadas, y otras con cuatro donde sobran dos.
Si me sacan un remedio, ¿no voy a empeorar?
Es la preocupación más razonable y por eso el retiro se hace de a uno, de forma gradual y con seguimiento, no todos juntos. Si al suspender algo reaparece el problema que trataba, se repone. La deprescripción es un proceso reversible y planificado, no un recorte.
Tomo hierbas y vitaminas. ¿Tengo que contarlo?
Sí, siempre, y es de lo que más se omite. Varias hierbas de uso habitual interactúan con anticoagulantes, con medicamentos del corazón o con antidepresivos, y algunos suplementos en exceso hacen daño por sí solos. Que sea de venta libre o natural no significa que sea inocuo ni que no cuente en la lista.
Mi mamá está más confundida. ¿Puede ser un remedio?
Puede ser, y es una de las primeras cosas que hay que considerar. La confusión de aparición reciente en una persona mayor es muchas veces un efecto de medicamentos, una infección o una deshidratación, y no un deterioro cognitivo que se instaló de golpe. Conviene consultar pronto y llevar la bolsa con todos los envases.
¿Por qué me piden que lleve los envases si tengo la lista?
Porque la lista y lo que realmente se toma no siempre coinciden. Al ver los envases aparecen las duplicaciones con nombres distintos, los frascos de tratamientos antiguos que se siguieron tomando, las dosis que se cambiaron a mano y los productos que nadie recetó. Es un ejercicio simple que casi siempre encuentra algo.
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Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si presentas síntomas, consulta con un profesional de salud calificado. Clinit no se hace responsable por decisiones tomadas en base exclusiva a este contenido.
Adaptado de recomendaciones de revisión de medicación y deprescripción en personas mayores, incluidos los criterios STOPP/START y los criterios de Beers de la Sociedad Americana de Geriatría. Guías relacionadas: /patologias/fragilidad-caidas, /patologias/incontinencia-urinaria, /patologias/depresion-adulto-mayor y /patologias/deterioro-cognitivo-leve.
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