Hemorragia subaracnoidea: el dolor de cabeza que no se espera en casa
Equipo Clinit
La hemorragia subaracnoidea es un sangramiento en el espacio que rodea al cerebro, entre las capas que lo envuelven. Su causa más conocida es la ruptura de un aneurisma: una dilatación en la pared de una arteria cerebral que cede.
Esta guía tiene un solo mensaje urgente: un dolor de cabeza que llega a su máxima intensidad en SEGUNDOS, distinto a cualquiera que hayas tenido, es una emergencia médica. No se espera a ver si pasa, no se toma un analgésico y se acuesta uno: se llama al 131. En esta enfermedad el tiempo hasta la atención es lo que más pesa en el resultado.
¿Qué es?
El cerebro está envuelto en varias capas. Entre dos de ellas hay un espacio por donde circula el líquido cefalorraquídeo y por donde pasan las arterias que irrigan el cerebro. Cuando una de esas arterias sangra, la sangre invade ese espacio: eso es una hemorragia subaracnoidea. La causa más frecuente es la ruptura de un ANEURISMA, que es un abombamiento de la pared arterial en un punto débil. Hay otras causas —malformaciones de los vasos, traumatismos, y en una parte de los casos no se encuentra el origen— pero el aneurisma es la que manda el manejo. Lo que la distingue de cualquier otro dolor de cabeza es la forma de empezar. No es un dolor que crece en minutos u horas: es una cefalea EN TRUENO, que va de nada a lo máximo en segundos y que las personas describen como un golpe, un estallido o el peor dolor de su vida. Con mucha frecuencia se acompaña de rigidez de nuca, náuseas y vómitos, molestia intensa con la luz, y puede haber pérdida de conciencia breve al comenzar, o crisis convulsiva, o confusión. A veces empieza haciendo un esfuerzo, pero también puede empezar en reposo. Hay un fenómeno que merece un párrafo aparte porque salva vidas: la CEFALEA CENTINELA. Antes de una hemorragia mayor, algunos aneurismas producen un sangramiento pequeño que da un dolor de cabeza brusco e intenso, que después cede solo en horas o días. La persona se queda tranquila porque «ya se me pasó», y ésa es la ocasión perdida. Un dolor de cabeza súbito e intenso se evalúa aunque haya pasado. Nadie se arrepiente de haber consultado por una cefalea centinela. Es una enfermedad grave y hay que decirlo con honestidad: puede dejar secuelas y puede ser mortal. También hay que decir lo otro, que es igual de cierto: la atención rápida y el tratamiento del aneurisma cambian el curso, y muchas personas se recuperan con distintos grados de autonomía. Lo que no se puede es esperar en casa.
Síntomas frecuentes
- Dolor de cabeza que llega a su máxima intensidad en SEGUNDOS: distinto a todos los anteriores
- El paciente lo describe como un golpe, un estallido o el peor dolor de su vida
- Rigidez y dolor de la nuca, que puede aparecer un rato después del dolor
- Náuseas y vómitos
- Molestia intensa con la luz
- Pérdida de conocimiento al comienzo, aunque sea breve
- Confusión, agitación o somnolencia
- Crisis convulsiva
- Visión doble, párpado caído o pupila más grande de un lado
- Debilidad, dificultad para hablar o pérdida de sensibilidad de un lado del cuerpo
- Dolor de cabeza súbito e intenso que cedió solo días o semanas antes: eso es la cefalea centinela y se evalúa igual
¿Qué puedes hacer?
- LLAMA AL 131 de inmediato ante un dolor de cabeza que llega a su máximo en segundos. No manejes tú al hospital
- Mientras llega la ayuda: acuesta a la persona con la cabeza levemente elevada, en un lugar tranquilo y con poca luz, y no la dejes sola
- Si perdió el conocimiento y respira, ponla de lado
- No le des comida, bebida ni medicamentos por boca
- Anota la HORA EXACTA en que empezó el dolor. Es un dato que el equipo de urgencia va a pedir y que define decisiones
- Lleva la lista de sus medicamentos, sobre todo si toma anticoagulantes o antiagregantes, y sus enfermedades conocidas
- Si un dolor así ya pasó hace días y no consultaste, consulta ahora igual: no es tarde para descartarlo
- Si te encontraron un aneurisma sin haber sangrado, mantén los controles y el tratamiento de la presión arterial: eso es prevención real
¿Qué debes evitar?
- No esperes a ver si pasa. Ésta es la conducta que más resultados cuesta en esta enfermedad
- No te tomes un analgésico y te acuestes a dormir
- No manejes tú al hospital ni dejes que maneje la persona afectada
- No supongas que es migraña, jaqueca o estrés porque ya te ha dolido antes la cabeza: lo que define acá es la FORMA de empezar, no la intensidad
- No dejes de consultar porque el dolor ya cedió: eso puede ser una cefalea centinela
- No fumes ni consumas cocaína u otros estimulantes: los dos son factores conocidos de esta enfermedad
- No abandones el control de la presión arterial si te encontraron un aneurisma no roto
Qué hacer, paso a paso
Sigue estos pasos en orden mientras agendas tu evaluación.
- 1
LLAMA AL 131 de inmediato ante un dolor de cabeza que llega a su máximo en segundos. No manejes tú al hospital
- 2
Mientras llega la ayuda: acuesta a la persona con la cabeza levemente elevada, en un lugar tranquilo y con poca luz, y no la dejes sola
- 3
Si perdió el conocimiento y respira, ponla de lado
- 4
No le des comida, bebida ni medicamentos por boca
- 5
Anota la HORA EXACTA en que empezó el dolor. Es un dato que el equipo de urgencia va a pedir y que define decisiones
- 6
Lleva la lista de sus medicamentos, sobre todo si toma anticoagulantes o antiagregantes, y sus enfermedades conocidas
Señales de alarma
Cuándo consultar de urgencia
Busca atención médica inmediata si presentas:
- Todo lo de esta guía es motivo de llamar al 131. Estas son las situaciones que no admiten ninguna demora:
- Dolor de cabeza que llega a su máximo en segundos, con o sin otros síntomas
- Dolor de cabeza brusco con rigidez de nuca, vómitos o molestia intensa con la luz
- Dolor de cabeza brusco con pérdida de conocimiento o con crisis convulsiva
- Dolor de cabeza brusco con debilidad, dificultad para hablar, visión doble o pupila distinta de un lado
- Dolor de cabeza brusco después de un esfuerzo, de la actividad sexual o de un golpe
- Cualquier dolor de cabeza súbito e intenso en alguien con aneurisma conocido o con antecedentes familiares de aneurismas
- Somnolencia progresiva o dificultad para despertar a la persona
Ante una emergencia llama al 131 (SAMU) o acude al servicio de urgencia más cercano.
Visión general del tratamiento
El estudio en urgencia parte por una tomografía de cerebro sin contraste, que en las primeras horas detecta la mayoría de las hemorragias. Si la tomografía no muestra sangre y la sospecha se mantiene, se recurre a otros estudios, entre ellos la punción lumbar, que busca sangre en el líquido cefalorraquídeo. Confirmada la hemorragia, se estudian los vasos del cerebro con angiografía —por tomografía o por cateterismo— para encontrar el aneurisma o la malformación responsable. El tratamiento tiene un objetivo inmediato: EXCLUIR el aneurisma para que no vuelva a sangrar, porque un resangramiento es lo más grave que puede ocurrir en los primeros días. Eso se hace de dos formas, que se eligen según la anatomía del aneurisma y la situación de la persona: por dentro del vaso, con un cateterismo que rellena el aneurisma, o por cirugía abierta, colocando un clip en su base. La decisión la toma un equipo de neurocirugía y neurorradiología, y no hay una opción mejor para todos los casos. En paralelo va el manejo en una unidad de cuidados intensivos, que se ocupa de varias cosas a la vez: control de la presión arterial y del dolor, vigilancia del nivel de conciencia, prevención y tratamiento de complicaciones. Dos de esas complicaciones explican por qué la hospitalización es prolongada aunque la persona esté mejor. Una es la HIDROCEFALIA, la acumulación de líquido dentro del cerebro cuando la sangre bloquea su circulación, que a veces obliga a instalar un drenaje. La otra es el VASOESPASMO, un estrechamiento de las arterias cerebrales que aparece unos días después del sangramiento y que puede producir un infarto cerebral; se vigila de forma activa durante ese período y por eso los controles no bajan la guardia cuando el paciente parece estable. La recuperación posterior es larga y muy variable de una persona a otra. Puede quedar fatiga, dificultad para concentrarse, cambios de ánimo, dolores de cabeza y alteraciones de la memoria incluso en personas que quedaron sin secuelas motoras evidentes; eso es frecuente, no es imaginación y tiene abordaje. La rehabilitación incluye kinesiología, terapia ocupacional, fonoaudiología y neuropsicología según lo que cada persona necesite, y el seguimiento neurológico continúa por el control de la presión arterial, la vigilancia de los vasos y el manejo de las secuelas.
Cómo medimos tu evolución
La escala de Hunt y Hess describe la gravedad clínica al momento del ingreso y orienta las decisiones iniciales del equipo. La escala de Fisher clasifica la cantidad y distribución de la sangre en la tomografía, y se usa sobre todo para anticipar el riesgo de vasoespasmo en los días siguientes. La escala de coma de Glasgow (GCS) mide el nivel de conciencia y se repite muchas veces al día durante la hospitalización, porque su cambio es la primera señal de alarma. La escala de Rankin modificada (mRS) describe el grado de autonomía en la vida diaria y se usa en el seguimiento, para medir la recuperación en términos de lo que la persona puede hacer.
Hunt-Hess — Escala de severidad clínica en hemorragia subaracnoidea
Clasifica la severidad clínica de la hemorragia subaracnoidea (HSA) en 5 grados. Mayor grado implica mayor morbimortalidad quirúrgica. Se registra el grado al ingreso.
Fisher — Escala tomográfica de hemorragia subaracnoidea
Clasifica el patrón de sangre en TAC en HSA. Grado 3 se asocia al mayor riesgo de vasoespasmo cerebral sintomático.
GCS — Escala de Coma de Glasgow
Evaluación del nivel de conciencia. 3–15 puntos. 13–15 TEC leve · 9–12 TEC moderado · ≤8 TEC grave / coma.
mRS — Modified Rankin Scale (alias mayúsculas)
Discapacidad global 0–6. Alias 'MRS' del código canónico 'mRS'.
Preguntas frecuentes
¿Cómo distingo esto de una jaqueca fuerte?
Por la forma de empezar, no por la intensidad. Una migraña sube en minutos u horas; la hemorragia subaracnoidea llega a su máximo en segundos y la persona suele poder decir exactamente qué estaba haciendo en ese instante. Ante la duda, se llama al 131: descartarla es rápido y no descartarla es lo peligroso.
Me dolió muchísimo la cabeza hace una semana y ya se me pasó. ¿Consulto igual?
Sí. Eso puede ser una cefalea centinela: un sangramiento pequeño que cedió solo y que puede anteceder a uno mayor. Es una de las pocas situaciones en que consultar por algo que ya pasó cambia de verdad el desenlace.
Me encontraron un aneurisma que no ha sangrado. ¿Me lo tienen que operar?
No siempre. La decisión depende del tamaño, la ubicación, la forma del aneurisma, tu edad, tus antecedentes y otros factores, y la toma un equipo especializado sopesando el riesgo de tratarlo contra el de dejarlo en observación. Mientras tanto, controlar la presión arterial y no fumar son medidas que sí dependen de ti y que importan.
Mi familiar tuvo una hemorragia subaracnoidea. ¿Me tengo que estudiar?
La existencia de familiares directos afectados es una de las situaciones en que se evalúa hacer un estudio de imágenes de los vasos cerebrales, junto con otras condiciones hereditarias. No aplica a todo el mundo con un familiar afectado: conversa tu caso concreto con neurología, que puede definir si corresponde.
Salí del hospital sin secuelas visibles pero estoy agotado y no me concentro. ¿Es normal?
Es muy frecuente y suele sorprender, porque desde afuera la persona se ve recuperada. La fatiga, la dificultad para concentrarse, la irritabilidad, los dolores de cabeza y las fallas de memoria son parte de la recuperación de muchas personas y no significan que algo salió mal. Se abordan con seguimiento neurológico, neuropsicología y rehabilitación, y conviene decirlo en los controles en vez de aguantarlo.
¿Por qué siguen hospitalizándome si ya me trataron el aneurisma?
Porque el riesgo no termina con el aneurisma excluido. En los días siguientes pueden aparecer la hidrocefalia y el vasoespasmo, que se detectan y se tratan a tiempo sólo si hay vigilancia estrecha. Esa es la razón de que la estadía sea larga aunque uno se sienta mejor.
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Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si presentas síntomas, consulta con un profesional de salud calificado. Clinit no se hace responsable por decisiones tomadas en base exclusiva a este contenido.
Adaptado de guías de manejo de la hemorragia subaracnoidea aneurismática de sociedades internacionales de neurología y neurocirugía. Guías relacionadas: /patologias/aneurismas-cerebrales, /patologias/acv-hemorragico, /patologias/malformaciones-arteriovenosas, /patologias/hidrocefalia-normotensiva y /patologias/recuperacion-post-acv.
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