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Neurología
M31.3

Granulomatosis con poliangeítis: cuando compromete los nervios

Equipo Clinit

La granulomatosis con poliangeítis —antes conocida por el apellido de quien la describió— es una vasculitis: una inflamación de los vasos sanguíneos pequeños que daña los órganos que esos vasos alimentan. Afecta característicamente la nariz y los senos paranasales, los pulmones y los riñones, y en una parte de los casos también el sistema nervioso.

Cuando toca los nervios, lo hace de una forma bastante reconocible: pierde fuerza o sensibilidad un nervio concreto, después otro en otra parte del cuerpo, sin simetría. Ese patrón tiene nombre —mononeuritis múltiple— y es una de las señales que llevan a buscar una vasculitis. Es una enfermedad seria y también una de las que mejor responde cuando se trata a tiempo.

¿Qué es?

En esta enfermedad el sistema inmune inflama la pared de los vasos sanguíneos pequeños y forma granulomas —cúmulos organizados de células inmunes— sobre todo en la vía respiratoria. Cuando un vaso se inflama, deja de llevar sangre correctamente al tejido que alimenta, y ese tejido sufre. Aplicado a un nervio: el nervio se queda sin irrigación y deja de funcionar. El compromiso neurológico más frecuente es la MONONEURITIS MÚLTIPLE. El nombre describe exactamente lo que ocurre: se afectan varios nervios individuales, uno tras otro, de forma asimétrica y con frecuencia relativamente brusca. Alguien deja caer el pie de un lado —porque se comprometió el nervio que lo levanta— y semanas después no puede extender la muñeca del otro brazo. Ese patrón salteado y asimétrico es muy distinto de la polineuropatía habitual, que empieza en los dos pies a la vez y sube de forma simétrica, y es justamente lo que hace sospechar una vasculitis. También puede comprometer los NERVIOS CRANEALES, muchas veces por extensión directa de la enfermedad desde los senos paranasales y la órbita hacia la base del cráneo: ahí aparecen visión doble, pérdida de visión, adormecimiento de la cara o parálisis facial. Menos frecuentemente inflama las membranas gruesas que envuelven el cerebro —lo que produce dolor de cabeza persistente— o los vasos del propio cerebro, con riesgo de accidente cerebrovascular o de crisis epilépticas. En la mayoría de las personas hay síntomas de la vía respiratoria desde antes: sinusitis que no se cura, costras y sangramiento por la nariz, pérdida del olfato, dolor de oídos, tos o esputo con sangre. Contarlos es clave, porque son los que separan esta enfermedad de una neuropatía común.

Síntomas frecuentes

  • Caída de un pie o de una mano de aparición relativamente brusca: no poder levantar la punta del pie al caminar, o no poder extender la muñeca
  • Pérdida de fuerza o de sensibilidad en zonas salteadas del cuerpo, sin simetría entre un lado y otro
  • Dolor intenso en el trayecto de un nervio, que suele preceder a la debilidad
  • Hormigueo o adormecimiento en un territorio bien delimitado
  • Sinusitis que no cede con tratamientos repetidos, costras y sangramiento nasal, pérdida del olfato
  • Dolor o secreción del oído, o pérdida de audición
  • Tos persistente, falta de aire o esputo con sangre
  • Ojo rojo, doloroso o protruido, visión doble o pérdida de visión
  • Adormecimiento de la cara o parálisis facial
  • Dolor de cabeza persistente y distinto al habitual
  • Fiebre sin causa, baja de peso, sudoración nocturna y cansancio marcado
  • Orina espumosa o con sangre, o hinchazón de piernas: puede indicar compromiso del riñón

¿Qué puedes hacer?

  • Consulta pronto: en las vasculitis el tiempo importa, porque el daño del nervio y del riñón se produce mientras la enfermedad está activa
  • Cuenta TODOS los síntomas, aunque parezcan de otra especialidad. La sinusitis que no se cura, las costras nasales, la tos con sangre y la orina espumosa son las piezas que arman el diagnóstico
  • Lleva los exámenes de orina y de función renal que tengas: el compromiso del riñón puede avanzar sin dar ningún síntoma y es de lo primero que se evalúa
  • Pregunta por el estudio de anticuerpos ANCA: es el examen de sangre que más orienta en este grupo de enfermedades
  • Si te indican biopsia, hazla. Es lo que confirma el diagnóstico y permite tratar con la intensidad que corresponde
  • Cumple los controles y las vacunas que te indiquen durante el tratamiento inmunosupresor, y consulta ante cualquier fiebre
  • Si te quedó un pie caído, pide evaluación de kinesiología y de órtesis: una férula bien indicada permite caminar seguro mientras el nervio se recupera

¿Qué debes evitar?

  • No dejes pasar semanas con una sinusitis que no cede y síntomas generales: esa combinación merece estudio
  • No suspendas el tratamiento inmunosupresor por sentirte bien. Estas enfermedades recaen, y la recaída puede llegar por el riñón sin avisar
  • No dejes de hacerte los controles de orina y de función renal aunque estés asintomática
  • No ignores una fiebre durante el tratamiento: en alguien inmunosuprimido hay que descartar infección pronto
  • No asumas que un pie caído es sólo «un nervio apretado» si además tienes síntomas generales o de la vía respiratoria

Qué hacer, paso a paso

Sigue estos pasos en orden mientras agendas tu evaluación.

  1. 1

    Consulta pronto: en las vasculitis el tiempo importa, porque el daño del nervio y del riñón se produce mientras la enfermedad está activa

  2. 2

    Cuenta TODOS los síntomas, aunque parezcan de otra especialidad. La sinusitis que no se cura, las costras nasales, la tos con sangre y la orina espumosa son las piezas que arman el diagnóstico

  3. 3

    Lleva los exámenes de orina y de función renal que tengas: el compromiso del riñón puede avanzar sin dar ningún síntoma y es de lo primero que se evalúa

  4. 4

    Pregunta por el estudio de anticuerpos ANCA: es el examen de sangre que más orienta en este grupo de enfermedades

  5. 5

    Si te indican biopsia, hazla. Es lo que confirma el diagnóstico y permite tratar con la intensidad que corresponde

  6. 6

    Cumple los controles y las vacunas que te indiquen durante el tratamiento inmunosupresor, y consulta ante cualquier fiebre

Señales de alarma

Cuándo consultar de urgencia

Busca atención médica inmediata si presentas:

  • Tos con sangre o falta de aire que aumenta: consulta de urgencia
  • Pérdida de visión, ojo muy doloroso o protruido: el mismo día
  • Debilidad que avanza rápido, o que compromete varios territorios en poco tiempo
  • Orina con sangre, orina muy espumosa, hinchazón de piernas o disminución de la cantidad de orina
  • Fiebre alta, sobre todo si estás inmunosuprimida
  • Dolor de cabeza intenso con vómitos, confusión o crisis convulsiva
  • Debilidad de un lado del cuerpo o dificultad brusca para hablar: llama al 131
  • Debilidad de las piernas con dificultad para controlar la orina

Ante una emergencia llama al 131 (SAMU) o acude al servicio de urgencia más cercano.

Visión general del tratamiento

El diagnóstico combina el cuadro clínico, los exámenes de sangre —en particular los anticuerpos ANCA—, el estudio de la función renal y de la orina, imágenes de senos paranasales y de tórax, y una biopsia del órgano comprometido cuando es posible, que puede ser de la nariz, del riñón, del pulmón o del propio nervio. Para el compromiso neurológico se agregan electromiografía y estudio de conducción, que muestran el patrón asimétrico y salteado característico. También se descartan infecciones que pueden parecerse, sobre todo antes de iniciar inmunosupresión. El tratamiento se organiza en dos etapas y esa estructura conviene conocerla. La primera es la INDUCCIÓN: apagar la enfermedad rápido, con corticoides en dosis altas combinados con un inmunosupresor potente o con terapia biológica, y en los casos graves con recambio plasmático. La segunda es el MANTENIMIENTO: una vez controlada, se continúa con un inmunosupresor por un período prolongado, porque el riesgo de recaída es real y las recaídas dañan. Durante todo el tratamiento se hacen controles de laboratorio, se previenen infecciones y se cuida el hueso y el metabolismo por efecto de los corticoides. En paralelo va el trabajo sobre el nervio: el nervio dañado se recupera lento, así que se acompaña con kinesiología para mantener rango y fuerza, con terapia ocupacional para las actividades que cuestan, con órtesis cuando hay un pie o una mano caída, y con tratamiento del dolor neuropático, que suele ser intenso al principio. Y sigue el manejo de lo demás: otorrinolaringología para la nariz y los senos, nefrología para el riñón, oftalmología para el ojo.

Cómo medimos tu evolución

La suma de fuerza MRC mide músculo por músculo y es la forma de demostrar objetivamente cuánto se recuperó cada nervio comprometido entre un control y otro, que es una recuperación lenta y difícil de percibir día a día. El DN4 identifica el componente neuropático del dolor, que en las vasculitis suele ser intenso al inicio. La escala de Rankin modificada (mRS) registra la discapacidad global.

  • MRC-SS — Suma de fuerza muscular

    Suma de fuerza muscular Medical Research Council.

  • DN4 — Cuestionario de Dolor Neuropático (Douleur Neuropathique 4)

    10 ítems (Sí=1 / No=0). ≥4 puntos sugiere componente de dolor neuropático. Ítems 1–7: entrevista al paciente. Ítems 8–10: examen clínico.

  • mRS — Escala de Rankin modificada

    Discapacidad funcional global. Estándar oro post-ACV. 0–6.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la mononeuritis múltiple y por qué la nombran tanto?

Es el patrón en que se afectan varios nervios individuales, uno tras otro y de forma asimétrica, en vez de todos los nervios a la vez y de forma simétrica. Se nombra tanto porque es una de las pocas presentaciones que apunta directamente a una vasculitis, y encontrarla acorta mucho el camino al diagnóstico.

¿Voy a recuperar la fuerza del pie?

El nervio periférico sí se regenera, pero lo hace lento —de meses—, y cuánto se recupera depende de cuán severo fue el daño y de qué tan rápido se controló la enfermedad. Mientras tanto, una órtesis bien indicada permite caminar seguro y evitar caídas, y la kinesiología mantiene el músculo listo para cuando el nervio llegue.

¿Qué son los ANCA?

Son anticuerpos que se detectan en la sangre y que están presentes en la mayoría de las personas con este grupo de vasculitis. Ayudan mucho al diagnóstico, aunque no lo reemplazan: existen casos con ANCA negativos, y por eso el diagnóstico se apoya también en el cuadro clínico y en la biopsia.

¿Por qué me revisan tanto el riñón si mi problema es el nervio?

Porque el compromiso renal en esta enfermedad puede avanzar sin producir ningún síntoma hasta que el daño ya es importante, y es una de las principales causas de gravedad. El examen de orina es simple, barato y detecta el problema temprano: por eso se repite en cada control.

¿Se cura?

Con tratamiento, la enfermedad se controla y muchas personas alcanzan la remisión. Lo que se sostiene en el tiempo es el seguimiento, porque puede recaer. El objetivo es mantener la remisión con el menor tratamiento posible y sin acumular daño de órganos.

¿Es contagiosa o hereditaria?

No es contagiosa y no se hereda de forma directa. Existe una predisposición del sistema inmune, pero no es una enfermedad que se transmita a los hijos.

¿Tienes síntomas?

Agenda con Dr. Juan Pablo Mansilla

Es quien trata Granulomatosis con compromiso neurológico en Clinit. Ves sus horas y reservas en el mismo paso. Puedes atenderte online o presencial en Viña del Mar.

Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si presentas síntomas, consulta con un profesional de salud calificado. Clinit no se hace responsable por decisiones tomadas en base exclusiva a este contenido.

Adaptado de los criterios de clasificación de las vasculitis asociadas a ANCA del American College of Rheumatology y la European Alliance of Associations for Rheumatology, y de guías de manejo de vasculitis ANCA. Las guías relacionadas están en /patologias/neuropatia-periferica, /patologias/vasculitis-snc, /patologias/neuropatia-peronea y /patologias/dolor-neuropatico-periferico.

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