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Molestias digestivas: qué se estudia y qué se descarta

Equipo Clinit

Las molestias digestivas —acidez, hinchazón, dolor de guata, cambios en el tránsito— están entre los motivos de consulta más frecuentes que existen, y también entre los que más se aguantan en silencio durante años.

Esta guía explica los cuadros más comunes en el adulto, qué los distingue entre sí, qué señales obligan a estudiar sin esperar y qué se puede esperar del tratamiento. No reemplaza la consulta: buena parte de estos síntomas se parecen entre sí y algunos comparten manifestaciones con enfermedades que hay que descartar.

¿Qué es?

Bajo el nombre de «problemas digestivos» conviven cuadros bastante distintos. Vale la pena conocer los más frecuentes porque el manejo de cada uno es diferente. El REFLUJO GASTROESOFÁGICO es el paso del contenido del estómago hacia el esófago. Produce acidez que sube desde la boca del estómago, sensación de quemazón detrás del esternón, regurgitación de líquido ácido y, con más frecuencia de la que se cree, tos crónica, carraspera o ronquera matinal sin ninguna acidez evidente. La DISPEPSIA es la sensación de pesadez, llenura precoz, hinchazón o molestia en la boca del estómago. Puede tener una causa identificable —una gastritis, una úlcera, una infección por una bacteria del estómago— o no tenerla, y en ese caso se llama funcional, que no significa imaginaria: significa que el problema está en cómo funciona el aparato digestivo y no en una lesión visible. El SÍNDROME DE INTESTINO IRRITABLE es un trastorno del funcionamiento del intestino que combina dolor abdominal con cambios en las deposiciones —hacia el estreñimiento, hacia la diarrea o alternando—, y que característicamente mejora o cambia después de defecar. Es muy frecuente, es real, y su diagnóstico se hace por el patrón de los síntomas después de descartar otras cosas. El ESTREÑIMIENTO CRÓNICO y la DIARREA CRÓNICA son motivos de consulta por sí mismos y tienen listas largas de causas posibles, incluidas medicamentos, problemas de tiroides y enfermedades del intestino. Y están las enfermedades que hay que DESCARTAR, que es la razón por la que ciertas señales obligan a estudiar sin esperar: la enfermedad celíaca, las enfermedades inflamatorias intestinales, la úlcera complicada y los tumores digestivos. La mayoría de las consultas por molestias digestivas NO corresponde a esto; el punto es no dejar de mirarlo. Hay dos cosas más que conviene decir. La primera: el intestino y el sistema nervioso se comunican todo el tiempo, y por eso el estrés, la ansiedad y el ánimo influyen de verdad en los síntomas digestivos. Eso no significa que «sea nervioso» ni que no haya nada; significa que el manejo muchas veces necesita las dos patas. La segunda: varios medicamentos de uso habitual producen síntomas digestivos, y revisar la lista completa de lo que se toma es parte del estudio.

Síntomas frecuentes

  • Acidez o quemazón que sube desde la boca del estómago, sobre todo después de comer o al acostarse
  • Regurgitación de líquido ácido o amargo a la boca
  • Pesadez, llenura apenas empezar a comer, hinchazón después de las comidas
  • Dolor o molestia en la boca del estómago, que aparece y desaparece
  • Dolor abdominal que cambia o mejora al defecar
  • Cambios en las deposiciones: estreñimiento, diarrea o alternancia entre ambos
  • Distensión abdominal que aumenta a lo largo del día
  • Gases, ruidos intestinales, urgencia para ir al baño
  • Tos crónica, carraspera o ronquera matinal sin resfrío, que pueden venir del reflujo
  • Náuseas frecuentes sin vómitos

¿Qué puedes hacer?

  • Anota durante unas semanas qué comes, cuándo aparecen los síntomas y cómo son tus deposiciones: es la información que más orienta la consulta y casi nadie la lleva
  • Lleva la lista completa de medicamentos y suplementos que tomas, incluidos los de venta libre: varios producen o empeoran síntomas digestivos
  • Cuenta si hay antecedentes familiares de enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal o cáncer digestivo
  • Consulta sin esperar si aparece alguna de las señales de alarma de más abajo, aunque el resto del cuadro te parezca leve
  • Si el reflujo empeora de noche, coméntalo: hay medidas posturales y de horario que ayudan y que se ajustan a tu caso
  • Consulta con nutricionista antes de eliminar grupos completos de alimentos: hacerlo por cuenta propia complica el diagnóstico y empobrece la alimentación
  • Si notas que los síntomas se disparan en épocas de estrés, dilo: no invalida nada y cambia el plan de manejo

¿Qué debes evitar?

  • No te automediques antiácidos o protectores gástricos de forma continua durante meses: alivian el síntoma y pueden retrasar el diagnóstico de lo que hay detrás
  • No elimines el gluten por tu cuenta antes de estudiarte: si después se quiere descartar enfermedad celíaca, el examen puede salir falsamente normal y hay que volver a comerlo
  • No hagas dietas de exclusión largas encontradas en internet: empobrecen la alimentación, rara vez identifican la causa y son difíciles de revertir
  • No uses laxantes de forma habitual sin indicación
  • No atribuyas todo a los nervios sin haber estudiado, ni descartes el rol del estrés cuando el estudio ya salió normal
  • No dejes pasar una baja de peso involuntaria, sangre en las deposiciones o dificultad para tragar: esos síntomas no se observan en casa
  • No tomes antiinflamatorios de forma habitual para otros dolores si tienes molestias gástricas: son una causa frecuente de daño de la mucosa

Qué hacer, paso a paso

Sigue estos pasos en orden mientras agendas tu evaluación.

  1. 1

    Anota durante unas semanas qué comes, cuándo aparecen los síntomas y cómo son tus deposiciones: es la información que más orienta la consulta y casi nadie la lleva

  2. 2

    Lleva la lista completa de medicamentos y suplementos que tomas, incluidos los de venta libre: varios producen o empeoran síntomas digestivos

  3. 3

    Cuenta si hay antecedentes familiares de enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal o cáncer digestivo

  4. 4

    Consulta sin esperar si aparece alguna de las señales de alarma de más abajo, aunque el resto del cuadro te parezca leve

  5. 5

    Si el reflujo empeora de noche, coméntalo: hay medidas posturales y de horario que ayudan y que se ajustan a tu caso

  6. 6

    Consulta con nutricionista antes de eliminar grupos completos de alimentos: hacerlo por cuenta propia complica el diagnóstico y empobrece la alimentación

Señales de alarma

Cuándo consultar de urgencia

Busca atención médica inmediata si presentas:

  • Vómito con sangre o de aspecto de borra de café: llama al 131
  • Deposiciones negras como alquitrán, o con sangre roja abundante: es una urgencia
  • Dolor abdominal intenso y brusco, con vientre duro, fiebre o que no cede: consulta de urgencia
  • Dificultad progresiva para tragar, o sensación de que la comida se queda atascada
  • Baja de peso involuntaria y sostenida
  • Vómitos persistentes que impiden comer o beber
  • Anemia sin explicación en los exámenes
  • Síntomas digestivos nuevos que aparecen por primera vez en una persona mayor
  • Dolor de pecho opresivo que podría confundirse con acidez, sobre todo con esfuerzo, sudoración o falta de aire: llama al 131

Ante una emergencia llama al 131 (SAMU) o acude al servicio de urgencia más cercano.

Visión general del tratamiento

El estudio parte por la HISTORIA CLÍNICA, que en digestivo pesa más que en casi cualquier otra área: el patrón de los síntomas, su relación con las comidas y con la defecación, y su evolución en el tiempo orientan el diagnóstico mejor que cualquier examen aislado. A eso se suman exámenes de sangre básicos y, según el caso, estudios de deposiciones, búsqueda de la bacteria del estómago, estudio de enfermedad celíaca, ecografía o endoscopía. La ENDOSCOPÍA no se indica a todo el mundo. Se reserva para quienes tienen señales de alarma, para los cuadros que no responden al manejo inicial y para ciertas edades o antecedentes. Que no te la pidan de entrada no significa que no te estén estudiando; que te la pidan tampoco significa que sospechen algo grave. El tratamiento depende del cuadro. En el REFLUJO se combinan medidas de hábitos —horarios de comida, posición al dormir, manejo del peso, tabaco y alcohol— con medicamentos que reducen la acidez, y en algunos casos con estudio adicional o cirugía. En la DISPEPSIA se trata la causa cuando la hay —por ejemplo, erradicando la bacteria del estómago— y cuando es funcional se trabaja con medicamentos que actúan sobre el vaciamiento y la sensibilidad, junto con el manejo del estrés. En el INTESTINO IRRITABLE el manejo tiene tres frentes que funcionan mejor juntos que separados: alimentación guiada por nutricionista, tratamiento del síntoma predominante y abordaje del componente de estrés y ansiedad, que en este cuadro no es un detalle. La ALIMENTACIÓN merece un párrafo propio porque es donde más se improvisa. Existen planes estructurados —que se hacen por etapas, con una fase de reintroducción, y que no son dietas de por vida— que ayudan bastante en algunos de estos cuadros. Tienen que armarse y seguirse con un nutricionista: hechos de oído terminan en una alimentación muy restringida, sin diagnóstico y con déficits nuevos. Y el SEGUIMIENTO importa. Muchos de estos cuadros son crónicos y fluctuantes: mejoran, vuelven, cambian de forma. Que reaparezcan no significa que el tratamiento haya fallado, pero un cambio claro del patrón habitual siempre amerita volver a consultar.

Cómo medimos tu evolución

Las subescalas de estrés y de ansiedad del DASS-21 y la escala de estrés percibido registran el nivel de tensión de las últimas semanas. No se aplican para decir que el problema «es nervioso»: se aplican porque en varios de estos cuadros el eje entre el intestino y el sistema nervioso es parte del mecanismo, y tener el registro permite ver si el manejo del estrés mueve los síntomas digestivos, en vez de suponerlo.

  • DASS-21 · Estrés (estrés)

    Subescala de estrés (7 ítems, 0–3) sobre la última semana. Puntaje 0–21; los puntos de corte se comparan con la escala DASS-42 multiplicando ×2: normal 0–14 · leve 15–18 · moderado 19–25 · severo 26–33 · muy severo ≥34.

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  • DASS-21 · Ansiedad (ansiedad)

    Subescala de ansiedad (7 ítems, 0–3) sobre la última semana. Puntaje 0–21; los puntos de corte se comparan con la escala DASS-42 multiplicando ×2: normal 0–7 · leve 8–9 · moderada 10–14 · severa 15–19 · muy severa ≥20.

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  • PSS-10 — Escala de Estrés Percibido (estrés percibido)

    10 ítems autoinformados sobre el último mes. 0–13 estrés bajo · 14–26 moderado · 27–40 alto. Los ítems 4, 5, 7 y 8 puntúan de forma inversa.

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Preguntas frecuentes

Tomo omeprazol hace años por mi cuenta. ¿Está bien?

Es una situación muy común y vale la pena revisarla, no porque sea una catástrofe sino por dos razones concretas. La primera es que el uso prolongado sin control puede enmascarar durante mucho tiempo un cuadro que había que estudiar. La segunda es que este tipo de medicamentos, usados por años, tiene consideraciones propias que conviene evaluar. Lo razonable es llevar el tema a consulta, estudiar lo que corresponda y definir si se sigue, se ajusta o se retira, nunca suspenderlo de golpe por tu cuenta.

¿El intestino irritable es «de los nervios»?

Ni es imaginario ni es «puro nervio». El intestino y el sistema nervioso están conectados de forma muy estrecha, y en este cuadro esa conexión funciona distinto: la sensibilidad y la motilidad del intestino están alteradas de verdad. El estrés y la ansiedad sí influyen en la intensidad de los síntomas, igual que influyen en la migraña o en el dolor crónico, y por eso trabajarlos es parte del tratamiento y no un consuelo.

¿Debería dejar el gluten?

No sin estudiarte antes, y este orden importa mucho. Si dejas el gluten y después se quiere descartar enfermedad celíaca, los exámenes pueden salir falsamente normales y hay que volver a comerlo durante un tiempo para poder estudiarte. Además, hay personas que mejoran al dejarlo sin ser celíacas, y esa distinción cambia el seguimiento y el pronóstico. Primero estudiar, después decidir.

¿Necesito una endoscopía?

Depende de tu edad, de tus antecedentes, de si hay señales de alarma y de cómo respondiste al manejo inicial. No es un examen que se pida a todo el que tiene acidez, y tampoco uno que se posponga cuando hay señales que lo indican. Es una decisión que corresponde al médico con tu historia completa a la vista, y es perfectamente razonable preguntar por qué sí o por qué no en tu caso.

¿Los probióticos sirven?

Es un campo en el que hay bastante investigación y bastante marketing, y no todos son iguales entre sí. En algunos cuadros y con algunas cepas específicas hay resultados prometedores, y en otros no se ha demostrado beneficio. Como no son inocuos para todo el mundo y no reemplazan el estudio, conviene conversarlo en la consulta antes de gastar en algo que quizás no corresponde a tu caso.

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Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si presentas síntomas, consulta con un profesional de salud calificado. Clinit no se hace responsable por decisiones tomadas en base exclusiva a este contenido.

Adaptado de recomendaciones generales sobre manejo ambulatorio de la dispepsia, el reflujo gastroesofágico y el síndrome de intestino irritable, y sobre señales de alarma que obligan a estudio dirigido. La indicación de endoscopía y de tratamientos específicos la define el médico tratante. Guías relacionadas: /patologias/anemia, /patologias/ansiedad, /patologias/estres-laboral, /patologias/sobrepeso-y-obesidad y /patologias/chequeo-preventivo-adulto.

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