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Medicina Interna
N18.9

Enfermedad renal crónica: cuidar los riñones a tiempo

Equipo Clinit

La enfermedad renal crónica es la pérdida progresiva y sostenida de la capacidad de los riñones para filtrar la sangre. Su característica más difícil es que avanza en silencio: los riñones tienen tanta reserva que la persona puede sentirse perfectamente bien mientras la función ya va bajando.

Por eso se detecta casi siempre en un examen y no por síntomas. Y por eso mismo el control periódico en las personas con riesgo —diabetes, presión alta, antecedentes familiares— no es un trámite: es lo que permite intervenir cuando todavía se puede cambiar el curso.

¿Qué es?

Los riñones hacen mucho más que producir orina. Filtran la sangre y eliminan los desechos, regulan la cantidad de agua y de sales del cuerpo, participan en el control de la presión arterial, ayudan a mantener los huesos sanos y estimulan la producción de glóbulos rojos. Cuando su función baja, todo eso se va desajustando de a poco. Se habla de enfermedad renal CRÓNICA cuando el daño o la caída de la función se mantienen en el tiempo, no cuando aparecen de golpe por una deshidratación o un medicamento —eso es un cuadro agudo, distinto y muchas veces reversible—. La función renal se estima con un examen de sangre y se complementa con un examen de orina que busca proteínas: encontrar proteína en la orina es una señal temprana de daño, muchas veces antes de que la filtración baje. Las causas más frecuentes son dos y las dos son manejables: la DIABETES y la HIPERTENSIÓN ARTERIAL. Después vienen las enfermedades propias del riñón, los problemas de la vía urinaria, algunas enfermedades autoinmunes, ciertos medicamentos usados de forma prolongada y las causas hereditarias, como los riñones poliquísticos. La enfermedad se clasifica en etapas según cuánto filtran los riñones y cuánta proteína se pierde por la orina. Esa etapa no es una sentencia: es lo que define con qué frecuencia hay que controlar, qué cuidados tomar y cuándo corresponde derivar al nefrólogo. Y hay algo que se entiende poco y que conviene decir: el riñón enfermo y el corazón se afectan mutuamente. Una persona con enfermedad renal crónica tiene mayor riesgo cardiovascular, y muchas de las medidas que protegen el riñón —controlar la presión, el azúcar, el colesterol, dejar el tabaco— son exactamente las mismas que protegen el corazón y el cerebro.

Síntomas frecuentes

  • En las etapas iniciales, ninguno: se detecta en exámenes
  • Cansancio y sensación de menor rendimiento
  • Hinchazón de piernas, tobillos, manos o de la cara al despertar
  • Orinar más de noche, o cambios en la cantidad de orina
  • Orina espumosa de forma persistente, que puede indicar pérdida de proteínas
  • Presión arterial alta o más difícil de controlar que antes
  • Falta de apetito, náuseas, sabor metálico en la boca
  • Picazón generalizada de la piel
  • Calambres musculares, sobre todo de noche
  • Dificultad para concentrarse o para dormir

¿Qué puedes hacer?

  • Si tienes diabetes, presión alta o antecedentes familiares de enfermedad renal, hazte el control de función renal y de orina con la periodicidad que te indiquen, aunque te sientas bien
  • Controla la presión arterial y el azúcar: son lo que más cambia el curso de esta enfermedad
  • Avisa que tienes enfermedad renal ANTES de cualquier examen con contraste, cirugía o indicación de un medicamento nuevo
  • Pregunta siempre por los antiinflamatorios: es el grupo de venta libre que más daña el riñón y el que más se usa sin pensarlo
  • Consulta con nutricionista: el manejo de la sal, de las proteínas y de algunos minerales es parte del tratamiento y se ajusta a tu etapa
  • Mantén una buena hidratación según lo que te indiquen, ni de menos ni forzada
  • Si fumas, plantéalo en la consulta: el tabaco acelera el deterioro renal
  • Ponte al día con las vacunas que te recomiende tu equipo
  • Lleva contigo el registro de tus últimos exámenes: en esta enfermedad la tendencia importa más que un valor aislado

¿Qué debes evitar?

  • No tomes antiinflamatorios de venta libre de forma habitual sin consultar: son de las causas evitables más frecuentes de deterioro de la función renal
  • No uses suplementos, proteínas en polvo, hierbas ni «depurativos renales» sin avisar: varios contienen minerales que un riñón enfermo no puede eliminar
  • No suspendas tus medicamentos porque el examen salió mejor: en general es señal de que están funcionando
  • No te automediques laxantes ni antiácidos con potasio, magnesio o fósforo sin preguntar
  • No supongas que si orinas normal tus riñones están bien: la cantidad de orina puede mantenerse mucho tiempo con la función ya baja
  • No dejes el control porque «hace años estoy igual»: la gracia de esta enfermedad es detectar el cambio a tiempo
  • No sigas dietas restrictivas de internet: en enfermedad renal una restricción mal hecha causa desnutrición y otros problemas

Qué hacer, paso a paso

Sigue estos pasos en orden mientras agendas tu evaluación.

  1. 1

    Si tienes diabetes, presión alta o antecedentes familiares de enfermedad renal, hazte el control de función renal y de orina con la periodicidad que te indiquen, aunque te sientas bien

  2. 2

    Controla la presión arterial y el azúcar: son lo que más cambia el curso de esta enfermedad

  3. 3

    Avisa que tienes enfermedad renal ANTES de cualquier examen con contraste, cirugía o indicación de un medicamento nuevo

  4. 4

    Pregunta siempre por los antiinflamatorios: es el grupo de venta libre que más daña el riñón y el que más se usa sin pensarlo

  5. 5

    Consulta con nutricionista: el manejo de la sal, de las proteínas y de algunos minerales es parte del tratamiento y se ajusta a tu etapa

  6. 6

    Mantén una buena hidratación según lo que te indiquen, ni de menos ni forzada

Señales de alarma

Cuándo consultar de urgencia

Busca atención médica inmediata si presentas:

  • Falta de aire brusca o que no te deja acostarte: llama al 131
  • Dolor de pecho, palpitaciones marcadas o debilidad muscular importante con calambres: consulta de urgencia, puede ser una alteración de las sales de la sangre
  • Dejar de orinar o una caída brusca de la cantidad de orina
  • Hinchazón que aumenta rápido, con aumento de peso en pocos días
  • Confusión, somnolencia importante o convulsiones: es una urgencia, llama al 131
  • Vómitos persistentes que impiden comer o tomar los medicamentos
  • Orina con sangre
  • Fiebre con dolor lumbar y ardor al orinar

Ante una emergencia llama al 131 (SAMU) o acude al servicio de urgencia más cercano.

Visión general del tratamiento

El manejo de la enfermedad renal crónica tiene un objetivo que conviene tener claro: ENLENTECER el deterioro y prevenir las complicaciones. En la mayoría de las personas eso se logra bastante bien y la enfermedad nunca llega a las etapas avanzadas. La base es TRATAR LA CAUSA. Si es diabetes, el control del azúcar; si es hipertensión, el control estricto de la presión; si es una enfermedad renal propia o autoinmune, su tratamiento específico con el especialista. Después viene la PROTECCIÓN DEL RIÑÓN. Hay familias de medicamentos que, además de bajar la presión o el azúcar, protegen directamente el riñón y reducen la pérdida de proteínas por la orina; cuáles corresponden y en qué momento es una decisión médica que depende de la etapa, de la causa y de los otros diagnósticos de la persona. A eso se suma el control del colesterol y el abandono del tabaco. La tercera pieza es EVITAR LO QUE DAÑA. Buena parte del deterioro evitable en esta enfermedad viene de cosas cotidianas: antiinflamatorios de venta libre usados de forma habitual, exámenes con contraste sin las precauciones que corresponden, deshidratación, suplementos y hierbas. Avisar que se tiene enfermedad renal en cada consulta es una de las medidas más eficaces que existen. La cuarta es MANEJAR LAS CONSECUENCIAS: la anemia, las alteraciones de los minerales y del hueso, la acidez de la sangre, las alteraciones del potasio. Todo eso se controla con exámenes periódicos y se trata cuando aparece. Y la quinta es la ALIMENTACIÓN, que en esta enfermedad es tratamiento y no un consejo general. El manejo de la sal, de las proteínas, del potasio y del fósforo cambia según la etapa y tiene que armarlo un nutricionista con tus exámenes a la vista: hecho de oído, produce desnutrición o descompensaciones. En las etapas avanzadas se conversa con tiempo —y es importante que sea con tiempo, no en una urgencia— sobre las terapias de reemplazo de la función renal: la diálisis en sus distintas formas y el trasplante. Esa conversación la lleva el nefrólogo y se prepara con anticipación justamente para que la persona pueda elegir.

Cómo medimos tu evolución

El cuestionario de Morisky registra qué tan fácil resulta tomar los medicamentos como fueron indicados: acá pesa más que en otras enfermedades porque el tratamiento suele incluir varios fármacos a la vez y las dificultades no se mencionan si nadie las pregunta. El SCORE2 estima el riesgo cardiovascular global, que en esta enfermedad se maneja en paralelo al riñón y no después. La escala de fatiga sigue el cansancio, que es el síntoma que más aparece y el que peor se describe sin una medida.

  • Morisky-Green — Adherencia a medicación

    Cuestionario de 4 ítems sí/no para evaluar adherencia. Útil en HTA, DM2, dislipidemia, ICC y cualquier patología crónica con fármaco habitual. 0 = adherente; ≥1 = no adherente.

    Portal del paciente →
  • SCORE2 / SCORE2-OP — Riesgo cardiovascular a 10 años

    Estima el riesgo de evento cardiovascular fatal y no fatal a 10 años (guía europea ESC 2021) en prevención primaria. El porcentaje se obtiene de la calculadora o tabla SCORE2 (SCORE2-OP en personas de 70 años o más) según edad, sexo, tabaquismo, presión arterial sistólica y colesterol no-HDL; aquí se registra la banda de riesgo obtenida (umbrales ajustados por edad). Útil en HTA, dislipidemia y DM2 sin enfermedad cardiovascular establecida.

  • FSS — Fatigue Severity Scale

    9 ítems, escala 1-7. Suma ≥36 (o promedio ≥4) indica fatiga significativa.

    Portal del paciente →

Preguntas frecuentes

¿Enfermedad renal crónica significa que voy a terminar en diálisis?

No. La mayoría de las personas con enfermedad renal crónica no llega a necesitar diálisis: se mantiene en etapas iniciales o intermedias durante muchos años con controles y tratamiento. Lo que más influye en el curso es el control de la presión y del azúcar, y evitar los daños agregados. Por eso se insiste tanto en el control periódico aunque no haya ningún síntoma.

¿Puedo tomar ibuprofeno para un dolor de cabeza?

Es exactamente la pregunta que hay que hacer, y la respuesta corresponde a tu médico, porque depende de tu etapa. Como regla general, los antiinflamatorios son el grupo de venta libre que más daña el riñón, y su uso repetido es una causa evitable frecuente de deterioro. Un uso puntual y otro habitual no son lo mismo. Consúltalo y pide alternativas para el dolor.

¿Tengo que dejar de comer proteínas?

No es tan simple, y la respuesta cambia según la etapa. Hay situaciones en que conviene moderar las proteínas y otras en que restringirlas de más produce desnutrición, que empeora todo lo demás. Esto lo tiene que ajustar un nutricionista con tus exámenes a la vista. Recortar proteínas por tu cuenta después de leer algo es de las cosas que más daño hacen en esta enfermedad.

Me dijeron que tengo proteína en la orina pero la función renal está bien. ¿Importa?

Importa mucho, y es una de las cosas peor entendidas de esta enfermedad. La pérdida de proteínas por la orina es una señal temprana de daño del filtro renal y aparece muchas veces antes de que la filtración baje. Detectarla en ese momento es la mejor oportunidad de intervenir. No es un dato menor porque «el otro examen salió bien».

¿Por qué me controlan también el corazón?

Porque el riñón y el corazón están muy conectados. Una persona con enfermedad renal crónica tiene mayor riesgo cardiovascular, y de hecho las complicaciones del corazón y de los vasos son más frecuentes que la progresión a diálisis. La buena noticia es que las medidas se superponen: controlar la presión, el azúcar y el colesterol, y dejar el tabaco, protegen las dos cosas a la vez.

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Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si presentas síntomas, consulta con un profesional de salud calificado. Clinit no se hace responsable por decisiones tomadas en base exclusiva a este contenido.

Adaptado de recomendaciones generales sobre pesquisa, etapificación y manejo ambulatorio de la enfermedad renal crónica. La etapa, las metas y el momento de derivar a nefrología los define el médico tratante. Guías relacionadas: /patologias/diabetes-tipo-2, /patologias/hipertension-arterial, /patologias/anemia, /patologias/polifarmacia y /patologias/dislipidemia.

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