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Geriatría
F32.9

Depresión en la persona mayor: no es sólo tristeza y no es la edad

Equipo Clinit

La depresión en la vejez se ve distinta, y esa es la razón por la que tantas veces pasa inadvertida. Muchas personas mayores no dicen que están tristes: dicen que les duele todo, que no tienen apetito, que no duermen, que ya no les interesa nada o que se les está olvidando la memoria.

No es una consecuencia normal de envejecer, ni de haber enviudado, ni de tener enfermedades. Es una condición médica frecuente, seria y tratable, y el tratamiento funciona igual de bien a los ochenta que a los treinta. Lo único que se necesita es que alguien la reconozca y la nombre.

¿Qué es?

La depresión es una alteración sostenida del ánimo y del interés que dura semanas y que afecta el funcionamiento de la persona. En el adulto mayor su presentación es característica y conviene conocerla, porque casi nunca calza con la imagen que uno tiene de la depresión. En vez de tristeza abierta, muchas veces predomina la ANHEDONIA: la pérdida del interés y del placer por lo que antes gustaba. Aparecen síntomas del cuerpo —dolores difusos que no se explican, molestias digestivas, falta de apetito, cansancio, insomnio de madrugada— y con frecuencia mucha ansiedad, irritabilidad o quejas somáticas repetidas. Y hay un rasgo que puede confundir a cualquiera: las quejas de MEMORIA y de concentración. La depresión enlentece el pensamiento y afecta la atención, y a veces se parece tanto a un cuadro demencial que se le llamó «pseudodemencia». Distinguirlas es una de las tareas centrales de la evaluación, porque el tratamiento es distinto y la depresión mejora. Esa distinción tiene un matiz que conviene decir con honestidad: no siempre es una cosa o la otra. La depresión puede ser el primer signo de un deterioro cognitivo que recién comienza, y también aparece con frecuencia en personas que ya tienen una demencia. Por eso el enfoque no es descartar una para quedarse con la otra, sino tratar la depresión y volver a evaluar la cognición cuando el ánimo haya mejorado. Hay factores propios de esta etapa: las pérdidas —del cónyuge, de amigos, del rol laboral, de la casa propia al mudarse—, el aislamiento, el dolor crónico, la discapacidad, el deterioro sensorial cuando no se corrige la audición o la visión, ser cuidador de alguien dependiente, y las enfermedades del cerebro, especialmente el accidente cerebrovascular y el Parkinson, en los que la depresión forma parte de la enfermedad y no sólo de la reacción a ella. También la producen o la empeoran algunos medicamentos, el hipotiroidismo, la anemia y el déficit de vitamina B12, y por eso la evaluación siempre incluye exámenes. Un punto que no se puede omitir: en las personas mayores, y en particular en los hombres, el riesgo de suicidio es una preocupación real. Las señales suelen ser silenciosas —dejar todo ordenado, despedirse, decir que ya no vale la pena— y no siempre hay un anuncio explícito. Preguntar directamente no induce nada; al contrario, abre la puerta.

Síntomas frecuentes

  • Pérdida del interés o del placer por cosas que antes gustaban
  • Ánimo bajo, aunque muchas veces la persona no lo describe como tristeza
  • Cansancio permanente y falta de energía
  • Dolores difusos, molestias digestivas u otras quejas del cuerpo sin causa que las explique
  • Falta de apetito y baja de peso
  • Insomnio, sobre todo despertar de madrugada sin poder volver a dormir; a veces lo contrario, dormir demasiado
  • Quejas de memoria y de concentración, o sensación de estar más lento mentalmente
  • Ansiedad, inquietud o irritabilidad que no había antes
  • Aislarse, dejar de salir, de contestar el teléfono o de ver a la familia
  • Descuidar el aseo, la casa o los tratamientos que antes cumplía
  • Sentimientos de inutilidad, de ser una carga o de culpa
  • Decir que ya no vale la pena, hablar de morir o expresar deseos de no despertar

¿Qué puedes hacer?

  • Nómbralo en la consulta. Que un familiar diga «lo noto apagado desde hace meses» es muchas veces lo que permite el diagnóstico
  • Consulta también si lo principal son quejas de memoria: la depresión es una causa frecuente y tratable de fallas cognitivas
  • Lleva la lista completa de medicamentos: varios pueden producir o agravar el ánimo bajo
  • Corrige la audición y la visión. No escuchar aísla, y el aislamiento alimenta la depresión de forma directa
  • Sostén una rutina: horarios de sueño y comidas estables, y luz natural en la mañana
  • Mantén actividad física dentro de lo posible, aunque sea poca. El ejercicio tiene efecto propio sobre el ánimo
  • Recupera el contacto social de a poco: una visita, una llamada, un taller, la iglesia, el club del barrio. Empieza por algo pequeño y sostenible
  • Trata el dolor crónico si lo hay: el dolor mal controlado es una de las causas más frecuentes de ánimo bajo persistente
  • Si eres cuidador de alguien y estás agotado, busca apoyo para ti. Tu ánimo también importa y hay una guía específica sobre eso
  • Si aparecen ideas de muerte, no lo dejes pasar ni lo manejes solo: consulta pronto, y si hay riesgo inmediato, acude a urgencias o llama al 131

¿Qué debes evitar?

  • No lo atribuyas a la edad, a la viudez o a las enfermedades. Son factores de riesgo, no una explicación que cierre el tema
  • No le digas a la persona que «ponga de su parte» o que «se anime». No es falta de voluntad, y esa frase aumenta la culpa
  • No suspendas el tratamiento apenas te sientas mejor: el ánimo mejora antes de que el tratamiento haya terminado su curso, y suspender temprano hace recaer
  • No uses alcohol para dormir ni para el ánimo. Empeora el sueño, el ánimo y el riesgo
  • No tomes pastillas para dormir de forma prolongada sin evaluación: no tratan la depresión y aumentan las caídas y la confusión
  • No evites preguntar por ideas de muerte por miedo a inducirlas. Preguntar no las provoca; permite ayudar
  • No dejes sola a una persona que expresó ideas suicidas mientras consigues ayuda
  • No asumas que un diagnóstico de demencia hace inútil tratar la depresión: tratarla mejora la calidad de vida igual

Qué hacer, paso a paso

Sigue estos pasos en orden mientras agendas tu evaluación.

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    Nómbralo en la consulta. Que un familiar diga «lo noto apagado desde hace meses» es muchas veces lo que permite el diagnóstico

  2. 2

    Consulta también si lo principal son quejas de memoria: la depresión es una causa frecuente y tratable de fallas cognitivas

  3. 3

    Lleva la lista completa de medicamentos: varios pueden producir o agravar el ánimo bajo

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    Corrige la audición y la visión. No escuchar aísla, y el aislamiento alimenta la depresión de forma directa

  5. 5

    Sostén una rutina: horarios de sueño y comidas estables, y luz natural en la mañana

  6. 6

    Mantén actividad física dentro de lo posible, aunque sea poca. El ejercicio tiene efecto propio sobre el ánimo

Señales de alarma

Cuándo consultar de urgencia

Busca atención médica inmediata si presentas:

  • Ideas de muerte, de quitarse la vida o expresiones como «sería mejor no despertar»: consulta el mismo día. Si hay un plan o riesgo inminente, llama al 131 o acude a urgencias y no dejes sola a la persona
  • Dejar de comer o de tomar líquidos, con deshidratación o baja de peso rápida: consulta de urgencia
  • Confusión de aparición brusca, en horas o días: eso no es depresión, y se estudia de urgencia
  • Dejar de tomar los medicamentos de sus enfermedades crónicas
  • Deterioro rápido en semanas de la capacidad de cuidarse: bañarse, vestirse, cocinar
  • Aislamiento total, dejar de contestar el teléfono o de abrir la puerta
  • Regalar pertenencias, ordenar todos los asuntos o despedirse de la gente
  • Alucinaciones, ideas extrañas de ruina, culpa o enfermedad grave sin fundamento

Ante una emergencia llama al 131 (SAMU) o acude al servicio de urgencia más cercano.

Visión general del tratamiento

La evaluación tiene tres tareas. La primera es reconocer el cuadro, para lo que se usan entrevistas y escalas diseñadas para esta edad. La segunda es descartar causas médicas y farmacológicas: exámenes de sangre que incluyen tiroides, hemograma, vitamina B12 y función renal, revisión completa de los medicamentos, y evaluación de la audición, la visión y el dolor. La tercera es evaluar la cognición, para saber cuánto de las fallas de memoria corresponde al ánimo y cuánto no; esa evaluación suele repetirse una vez que el ánimo mejoró, porque recién ahí se ve el cuadro real. El tratamiento combina dos caminos y ambos funcionan. La PSICOTERAPIA es efectiva en personas mayores, tanto individual como grupal, y no es un recurso menor: en cuadros leves a moderados puede ser suficiente por sí sola. Los FÁRMACOS antidepresivos también son eficaces a esta edad; lo específico es que se eligen con criterios propios, prefiriendo los de mejor perfil de seguridad en el adulto mayor, empezando con dosis bajas y subiendo despacio, revisando interacciones con el resto del tratamiento y sabiendo que el efecto completo tarda varias semanas en llegar. Esta guía no nombra ningún fármaco ni indica dosis: eso lo define el médico. A eso se suma la parte que a veces se subestima y que tiene efecto real: actividad física regular, recuperación de vínculos sociales, participación en actividades con sentido, exposición a luz natural, tratamiento del dolor, corrección de audición y visión, y apoyo a la familia o a quien cuida. Cuando hay una demencia asociada, el tratamiento se adapta pero no se abandona. El seguimiento es parte del tratamiento. Se controla la respuesta con escalas, se ajusta lo que haga falta y, una vez lograda la mejoría, el tratamiento se mantiene un tiempo antes de plantear su retiro, porque suspenderlo apenas la persona se siente bien es la causa más frecuente de recaída.

Cómo medimos tu evolución

La escala de depresión geriátrica (GDS-15) fue diseñada específicamente para personas mayores: sus preguntas evitan los síntomas del cuerpo, que a esta edad pueden deberse a otras enfermedades, y por eso es más precisa que las escalas generales. El PHQ-9 es un cuestionario breve que sirve para seguir la evolución control a control e incluye una pregunta sobre ideas de muerte que nunca se pasa por alto. El MoCA evalúa memoria, atención y otras funciones cognitivas; se aplica al inicio y se repite cuando el ánimo mejoró, que es la forma de saber cuánto de las fallas de memoria era la depresión.

  • GDS-15 — Escala de depresión geriátrica

    15 preguntas Sí/No para detectar depresión en adultos mayores. 0–4 normal · 5–9 leve · ≥10 moderada-severa.

    Portal del paciente →
  • PHQ-9 — Patient Health Questionnaire

    9 ítems sobre síntomas depresivos en las últimas 2 semanas. 0–4 mínimo · 5–9 leve · 10–14 moderado · 15–19 moderadamente severo · 20–27 severo.

    Portal del paciente →
  • MoCA — Montreal Cognitive Assessment

    ⚠️ Instrumento con licencia (MoCA Cognition — requiere certificación paga): solo aplíquelo si cuenta con el material autorizado y vigente. Cognitivo global 0–30 (≥26 normal).

Preguntas frecuentes

¿No es normal estar decaído a esta edad?

No. Es frecuente que haya pérdidas, duelos y limitaciones, y es esperable sentir pena por ellas. Lo que no es normal es que el ánimo bajo se mantenga durante semanas, quite el interés por todo y afecte el sueño, el apetito y la capacidad de cuidarse. Eso es depresión, y tiene tratamiento.

Mi mamá dice que no está triste, que sólo le duele todo. ¿Puede ser depresión?

Sí, y es una de las presentaciones más típicas en personas mayores. Los dolores difusos que no se explican, la falta de apetito, el insomnio y el cansancio pueden ser la cara visible de una depresión, sobre todo cuando los estudios no encuentran una causa. Vale la pena plantearlo en la consulta.

¿Cómo sé si es depresión o si es demencia?

Se distinguen con la evaluación clínica y con pruebas cognitivas, y hay pistas: en la depresión la persona suele quejarse mucho de su memoria y responder «no sé» con facilidad, mientras que en la demencia a menudo la queja la traen los familiares y la persona minimiza. Pero la separación no siempre es tajante: pueden coexistir. Por eso se trata la depresión y se vuelve a evaluar la cognición cuando el ánimo mejoró.

¿Los antidepresivos son seguros a esta edad?

Sí, cuando se eligen y se manejan con criterio geriátrico: prefiriendo los de mejor perfil de seguridad, empezando con dosis bajas, subiendo despacio y revisando las interacciones con el resto de los medicamentos. Lo que sí hay que saber es que tardan varias semanas en hacer todo su efecto, y ese es el momento en que más gente los abandona creyendo que no sirven.

¿Cuánto dura el tratamiento?

Bastante más de lo que dura la mejoría. El ánimo empieza a levantar antes de que el tratamiento haya cumplido su curso, y suspenderlo en ese momento es la causa más frecuente de recaída. Por eso se mantiene un tiempo después de estar bien, y el retiro se planifica en una consulta, no se decide en la casa.

¿Tienes síntomas?

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Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si presentas síntomas, consulta con un profesional de salud calificado. Clinit no se hace responsable por decisiones tomadas en base exclusiva a este contenido.

Adaptado de guías de manejo de la depresión en la persona mayor y de las recomendaciones del programa de salud mental del Ministerio de Salud de Chile. Guías relacionadas: /patologias/deterioro-cognitivo-leve, /patologias/evaluacion-demencias, /patologias/polifarmacia, /patologias/insomnio-cronico y /patologias/apoyo-cuidadores.

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