Cuidados paliativos: cuidar cuando curar no es la meta principal
Equipo Clinit
Los cuidados paliativos son la atención centrada en el alivio: del dolor, de la falta de aire, del cansancio, del miedo. Se ocupan de que una persona con una enfermedad grave viva lo mejor posible, con el mayor confort y la mayor autonomía que su situación permita, y de que su familia esté acompañada en el camino.
Hay una idea muy extendida que conviene despejar desde el principio: cuidados paliativos no significa que ya no hay nada que hacer. Hay muchísimo que hacer, y buena parte se puede hacer bien. Tampoco son sólo para los últimos días: pueden acompañar a un tratamiento activo desde etapas tempranas, y esa combinación suele mejorar la calidad de vida de forma clara.
¿Qué es?
Los cuidados paliativos son un enfoque de atención para personas que viven con una enfermedad grave, progresiva o avanzada. Su objetivo no es curar la enfermedad —eso lo intenta el tratamiento específico cuando es posible— sino cuidar a la persona: controlar los síntomas que producen sufrimiento y sostener lo que da sentido y calidad a los días. Se organizan alrededor de cuatro dimensiones, porque el sufrimiento no es sólo físico. La FÍSICA se ocupa del dolor, de la falta de aire, de las náuseas, del estreñimiento, del cansancio, de la falta de apetito, del insomnio, de las heridas. La EMOCIONAL atiende el miedo, la angustia, la tristeza y la incertidumbre, tanto de quien está enfermo como de quienes acompañan. La SOCIAL se hace cargo de lo concreto: quién cuida, cómo se organiza la casa, qué apoyos existen, cómo se sostiene económicamente la situación. Y la ESPIRITUAL, que no exige ninguna religión, se ocupa de las preguntas sobre el sentido, sobre lo vivido y sobre lo que queda pendiente. No son sólo para el cáncer. En esta clínica importan especialmente las enfermedades NEUROLÓGICAS avanzadas: la esclerosis lateral amiotrófica, las demencias en etapas avanzadas, el Parkinson y los parkinsonismos atípicos en fase avanzada, las secuelas graves de un accidente cerebrovascular. En todas ellas hay síntomas que se pueden aliviar mucho, decisiones que conviene anticipar con calma y familias que necesitan apoyo. También corresponden en la insuficiencia cardíaca avanzada, en la enfermedad pulmonar avanzada y en la insuficiencia renal terminal. Un punto que sorprende y vale la pena decir: los cuidados paliativos no se oponen al tratamiento activo. Se pueden recibir mientras se sigue en tratamiento, y de hecho lo habitual hoy es que empiecen temprano, en paralelo, e intensifiquen su rol a medida que la enfermedad avanza. Iniciarlos no es rendirse ni acortar nada: es sumar un equipo que se dedica a que la persona esté lo mejor posible. Tampoco son lo mismo que la eutanasia ni implican dejar de tratar. Se tratan las infecciones que se pueden tratar, se corrigen los problemas corregibles y se hace todo lo que sirva para el bienestar. Lo que se evita es lo que ya no aporta beneficio y sí produce molestia. Y en Chile la ley reconoce el derecho de las personas con enfermedades graves o terminales a recibir cuidados paliativos y a participar en las decisiones sobre su propia atención.
Síntomas frecuentes
- Dolor que no se controla con lo que se está usando
- Falta de aire en reposo o con esfuerzos mínimos
- Cansancio extremo, que no mejora con el descanso
- Náuseas, vómitos o falta de apetito persistente
- Estreñimiento, muchas veces asociado a los analgésicos
- Dificultad para tragar, o atragantarse al comer o beber
- Insomnio, o angustia que aparece sobre todo de noche
- Ansiedad, miedo, tristeza persistente o sensación de ser una carga
- Confusión, inquietud o agitación
- Heridas por presión, o dificultad para moverse en la cama
- Agotamiento, angustia o aislamiento de quien cuida
- Preguntas sin respuesta sobre lo que viene, que nadie ha conversado todavía
¿Qué puedes hacer?
- Pide una evaluación de cuidados paliativos sin esperar a la etapa final. Cuanto antes se incorporan, más se puede aliviar y con más calma se conversa
- Habla de los síntomas con precisión: dónde duele, cuánto, a qué hora es peor, qué lo alivia. Un registro simple del dolor durante unos días ayuda mucho a ajustar el tratamiento
- Pregunta todo lo que necesites saber, al ritmo que necesites. También es válido decir cuánto quieres saber y cuánto prefieres que sepa tu familia
- Conversa tus preferencias de cuidado mientras estés en condiciones de hacerlo: qué te importa, qué te asusta, dónde te gustaría estar, qué intervenciones querrías y cuáles no. Se puede dejar por escrito
- Define quién será tu interlocutor de confianza si en algún momento no puedes decidir por ti mismo, y cuéntale tus preferencias
- Toma los medicamentos del dolor en los horarios indicados y no sólo cuando el dolor es insoportable: el dolor se controla mucho mejor cuando no se le deja instalarse
- Avisa cualquier síntoma nuevo. Casi todos tienen algo que hacer, y esperar sólo alarga el malestar
- Si cuidas a alguien, cuídate tú también: descansa, acepta ayuda, reparte tareas y pide apoyo. El agotamiento del cuidador es parte de lo que el equipo atiende
- Pregunta por los apoyos disponibles: visita domiciliaria, ayudas técnicas como cama clínica o silla de ruedas, oxígeno, insumos y trámites
¿Qué debes evitar?
- No esperes a que el dolor sea insoportable para avisar. Es más fácil mantener el dolor controlado que rescatarlo cuando ya se instaló
- No suspendas ni ajustes los analgésicos por tu cuenta por miedo a la adicción. Usados para tratar dolor y con indicación médica, ese riesgo es muy distinto del que se teme, y el dolor sin tratar tiene su propio costo
- No fuerces a comer a alguien que no quiere. En la enfermedad avanzada el apetito disminuye por la enfermedad misma, y forzar produce malestar, náuseas y a veces atragantamiento. Conversarlo con el equipo alivia mucho la angustia de la familia
- No ocultes información importante a la persona por protegerla, sin haber preguntado antes cuánto quiere saber. La mayoría prefiere saber, y no saber suele generar más angustia
- No dejes las conversaciones difíciles para cuando la persona ya no pueda participar
- No cargues solo el cuidado. Pide ayuda antes de estar agotado, no después
- No asumas que consultar por cuidados paliativos significa renunciar a otros tratamientos: se pueden llevar en paralelo
Qué hacer, paso a paso
Sigue estos pasos en orden mientras agendas tu evaluación.
- 1
Pide una evaluación de cuidados paliativos sin esperar a la etapa final. Cuanto antes se incorporan, más se puede aliviar y con más calma se conversa
- 2
Habla de los síntomas con precisión: dónde duele, cuánto, a qué hora es peor, qué lo alivia. Un registro simple del dolor durante unos días ayuda mucho a ajustar el tratamiento
- 3
Pregunta todo lo que necesites saber, al ritmo que necesites. También es válido decir cuánto quieres saber y cuánto prefieres que sepa tu familia
- 4
Conversa tus preferencias de cuidado mientras estés en condiciones de hacerlo: qué te importa, qué te asusta, dónde te gustaría estar, qué intervenciones querrías y cuáles no. Se puede dejar por escrito
- 5
Define quién será tu interlocutor de confianza si en algún momento no puedes decidir por ti mismo, y cuéntale tus preferencias
- 6
Toma los medicamentos del dolor en los horarios indicados y no sólo cuando el dolor es insoportable: el dolor se controla mucho mejor cuando no se le deja instalarse
Señales de alarma
Cuándo consultar de urgencia
Busca atención médica inmediata si presentas:
- Dolor que se hizo intenso y no cede con las dosis de rescate indicadas: contacta al equipo el mismo día
- Falta de aire brusca o angustia respiratoria: contacta al equipo de inmediato, y si no puedes, llama al 131
- Vómitos que impiden tomar los medicamentos, o imposibilidad de tragar
- Confusión, agitación o alucinaciones de aparición reciente
- Fiebre alta con calofríos o decaimiento importante
- Sangramiento significativo
- Crisis convulsiva
- No poder orinar, o dolor abdominal intenso con vientre distendido
- Angustia intensa, ideas de muerte anticipada o desesperación: no se maneja solo, se conversa con el equipo el mismo día
Ante una emergencia llama al 131 (SAMU) o acude al servicio de urgencia más cercano.
Visión general del tratamiento
El primer paso es una evaluación amplia: qué síntomas hay y cuánto pesan, cómo está la persona funcionalmente, qué comprende de su situación y qué desea saber, cómo está la familia, qué apoyos existen y qué preocupa más. De ahí sale un plan que se revisa seguido, porque las necesidades cambian. El control del DOLOR es central y hoy se hace bien. Se usan analgésicos de distinta potencia según la intensidad, indicados a horario fijo con dosis adicionales de rescate para los momentos peores, y se agregan fármacos específicos cuando el dolor tiene componente neuropático. Junto con eso se previenen los efectos que acompañan, sobre todo el estreñimiento. También se tratan los demás síntomas con medidas propias: la falta de aire, las náuseas, el insomnio, la ansiedad, la boca seca, el prurito. Esta guía no menciona fármacos ni dosis: cada indicación es individual. Lo no farmacológico pesa mucho más de lo que se cree. Kinesiología para movilidad y confort, terapia ocupacional para adaptar la casa y las actividades, fonoaudiología cuando hay dificultad para tragar, nutrición adaptada a lo que la persona tolera y quiere, cuidados de la piel para prevenir heridas, y acompañamiento psicológico para la persona y su familia. El apoyo espiritual está disponible para quien lo desee, en el marco que cada uno tenga. Una parte específica y muy valiosa es la PLANIFICACIÓN ANTICIPADA de cuidados: conversar con tiempo qué le importa a la persona, qué intervenciones querría y cuáles no, dónde preferiría ser atendida y quién decidiría por ella si no pudiera hacerlo. Esas conversaciones alivian, porque evitan que la familia tenga que adivinar en un momento difícil, y porque devuelven a la persona el control sobre su propio cuidado. En Chile ese derecho está reconocido por ley. Y el cuidado incluye a la familia. Se enseña cómo administrar medicamentos, cómo movilizar, qué esperar y a quién llamar; se evalúa la carga de quien cuida y se le ofrece apoyo; y el acompañamiento continúa después, en el duelo, para quienes lo necesiten.
Cómo medimos tu evolución
La escala visual analógica (EVA) registra la intensidad del dolor de cero a diez; se usa varias veces al día porque es lo que permite ajustar el tratamiento con precisión en vez de a ciegas. El índice de Barthel describe qué actividades básicas la persona puede hacer sola y cuáles necesita apoyo: sirve para organizar el cuidado en la casa y para anticipar qué ayudas técnicas van a hacer falta. La entrevista de Zarit (ZBI) mide la carga de quien cuida, y se aplica a propósito: en cuidados paliativos la familia es parte de lo que se atiende, y esa carga se mide para poder aliviarla.
- Portal del paciente →
EVA — Escala Visual Analógica del dolor
Intensidad del dolor en escala 0 (sin dolor) a 10 (peor dolor imaginable).
Barthel — Índice de actividades básicas de la vida diaria
Independencia en 10 ABVD. 0=dependencia total, 100=independencia. Universal en neuro-disability.
- Portal del paciente →
ZBI — Zarit Burden Interview (carga del cuidador)
22 preguntas para cuantificar la sobrecarga del cuidador. 0–88 puntos. <21 sin sobrecarga · 21–40 leve · 41–60 moderada · ≥61 severa.
Preguntas frecuentes
¿Cuidados paliativos significa que ya no hay nada que hacer?
No. Significa que el foco se pone en el alivio y en la calidad de vida, y ahí hay muchísimo que hacer: controlar el dolor, la falta de aire, las náuseas, el insomnio, la angustia; adaptar la casa; acompañar a la familia; ayudar a decidir. Cambia el objetivo, no el compromiso con la persona.
¿Puedo seguir con mi tratamiento y recibir cuidados paliativos al mismo tiempo?
Sí, y es lo que se recomienda hoy. No son excluyentes: los cuidados paliativos pueden acompañar el tratamiento activo desde etapas tempranas y ganar protagonismo a medida que la enfermedad avanza. Empezar temprano permite controlar mejor los síntomas y conversar las decisiones con calma en vez de en una urgencia.
Me da miedo la morfina. ¿Voy a quedar adicto o me va a acortar la vida?
Es una de las preocupaciones más frecuentes y merece una respuesta clara. Los opioides usados para tratar dolor, con indicación y control médico, tienen un riesgo de adicción muy distinto del que se teme al escuchar la palabra. Y bien titulados alivian sin acortar la vida. Lo que sí hace daño es el dolor no tratado: agota, quita el sueño, deprime y aísla. Si tienes dudas o efectos molestos, se conversan y se ajustan.
Mi papá casi no come. ¿Hay que ponerle alimentación por sonda?
No siempre, y es una de las conversaciones más importantes. En la enfermedad avanzada la falta de apetito es parte del proceso, no la causa del deterioro, y forzar la alimentación o instalar una sonda no siempre mejora el bienestar ni prolonga la vida; a veces agrega molestias. Es una decisión que se toma caso a caso, mirando qué aporta a esta persona en particular, y hablándolo con la familia, que suele vivir esto con mucha angustia.
¿Los cuidados paliativos son sólo para el cáncer?
No. Se aplican a cualquier enfermedad grave y progresiva. En neurología son especialmente importantes en la esclerosis lateral amiotrófica, en las demencias avanzadas, en el Parkinson en fase avanzada y en las secuelas graves de un accidente cerebrovascular. También en la insuficiencia cardíaca, pulmonar y renal avanzadas.
Soy quien cuida y estoy agotado. ¿Eso le corresponde al equipo?
Sí, plenamente. El cuidador es parte de la unidad de cuidado, no un acompañante externo. El agotamiento se evalúa, se conversa y se aborda: repartiendo tareas, gestionando apoyos, enseñando técnicas que reduzcan el esfuerzo y ofreciendo apoyo psicológico. Pedirlo no le quita nada a la persona enferma; al contrario, un cuidador sostenido cuida mejor.
¿Tienes síntomas?
Reserva tu hora por Cuidados paliativos
Te llevamos a la agenda de Geriatría para que elijas profesional y hora. Puedes atenderte online o presencial en Viña del Mar.
Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si presentas síntomas, consulta con un profesional de salud calificado. Clinit no se hace responsable por decisiones tomadas en base exclusiva a este contenido.
Adaptado de la definición de cuidados paliativos de la Organización Mundial de la Salud, de recomendaciones de la Asociación Europea de Cuidados Paliativos (EAPC) y del marco normativo chileno de cuidados paliativos universales (Ley 21.375, cuyo número y alcance conviene confirmar antes de publicar). Guías relacionadas: /patologias/apoyo-cuidadores, /patologias/ela-esclerosis-lateral-amiotrofica, /patologias/alzheimer, /patologias/parkinson e /patologias/insuficiencia-cardiaca.
Volver a todas las patologías