Enfermedad coronaria: angina e infarto
Equipo Clinit
El corazón es un músculo, y como todo músculo necesita que le llegue sangre. Esa sangre se la llevan las arterias coronarias, que corren por su superficie. Cuando una de esas arterias se va estrechando, el músculo empieza a recibir menos oxígeno del que necesita y aparece el dolor de pecho al esfuerzo: eso es la angina.
Si la arteria se tapa de golpe, la parte del músculo que dependía de ella empieza a morir. Eso es el infarto, y el tiempo lo es todo: mientras antes se abra la arteria, más músculo se salva. Por eso la parte más importante de esta guía no es entender la enfermedad, sino reconocer cuándo hay que llamar al 131 sin dudar.
¿Qué es?
Las arterias coronarias son tres principales, con sus ramas, y nacen justo a la salida del corazón. Cuando en su pared se deposita colesterol, se forma una placa que va reduciendo el paso. Mientras la placa crece despacio, el corazón se las arregla en reposo, y el problema aparece sólo cuando le pides más: al subir una escalera, al caminar contra el viento, al apurar el paso o después de una comida abundante. Eso es la ANGINA ESTABLE: molestia que aparece con el esfuerzo, dura pocos minutos y cede al detenerse. La historia cambia cuando la placa se rompe. Sobre la rotura se forma un coágulo, y el conducto se estrecha muchísimo o se cierra por completo. A eso se le llama SÍNDROME CORONARIO AGUDO, y agrupa dos situaciones: la angina inestable, en que el dolor aparece en reposo, es nuevo o se hizo más frecuente e intenso, y el INFARTO, en que la falta de sangre dura lo suficiente como para que parte del músculo muera. La diferencia entre uno y otro se define en el hospital con un electrocardiograma y con exámenes de sangre, no en la casa. El dolor típico se describe como un peso, una opresión o algo que aprieta en el centro del pecho, y muchas veces se va al brazo izquierdo, a los dos brazos, al cuello, a la mandíbula o a la espalda entre los omóplatos. Suele acompañarse de sudoración fría, náuseas y falta de aire. Pero hay presentaciones ATÍPICAS que se pasan por alto con demasiada frecuencia, y conviene conocerlas: en las mujeres el infarto se presenta más a menudo como falta de aire, cansancio extremo, malestar en la boca del estómago o dolor de espalda, sin el dolor opresivo clásico; en las personas con diabetes y en los adultos mayores puede doler poco o nada, y manifestarse como confusión, desmayo o una fatiga súbita. Un cuadro que no calza con la descripción de manual no descarta un infarto. Los factores que llevan a esto son los mismos que ya conoces: presión alta, colesterol alto, diabetes, tabaco, obesidad, sedentarismo y antecedentes familiares de enfermedad coronaria temprana. Todos, salvo la herencia, se pueden modificar, y eso es lo que hace que esta enfermedad sea en buena parte prevenible.
Síntomas frecuentes
- Dolor u opresión en el centro del pecho, como un peso, algo que aprieta o una quemazón, que dura minutos
- Molestia que se va al brazo izquierdo, a los dos brazos, al cuello, a la mandíbula, a los dientes o a la espalda
- Aparece con el esfuerzo, con el frío, con una emoción fuerte o después de comer mucho, y cede al detenerse
- Falta de aire con esfuerzos que antes hacías sin problema
- Sudoración fría, náuseas, vómitos o palidez junto con la molestia del pecho
- Cansancio desproporcionado, sobre todo en mujeres y en adultos mayores
- Malestar en la boca del estómago que se confunde con indigestión
- Palpitaciones, mareo o sensación de desmayo
- En personas con diabetes o de edad avanzada, a veces no hay dolor: sólo confusión, debilidad brusca o un desmayo
¿Qué puedes hacer?
- Ante un dolor de pecho opresivo que dura más de unos minutos, o que aparece en reposo, llama al 131. No manejes tú ni pidas que te lleven en auto: la ambulancia empieza a tratarte en el camino
- Si ya tienes diagnóstico y tu médico te indicó qué hacer ante una crisis, sigue exactamente esa indicación
- Si tienes angina conocida, detente apenas empiece la molestia y descansa. Anota qué estabas haciendo y cuánto duró: ese registro le sirve mucho a tu cardiólogo
- Toma tus medicamentos todos los días. Después de un infarto o de un stent, el tratamiento antiplaquetario evita que la arteria se vuelva a tapar
- Deja de fumar. Es la medida aislada que más reduce el riesgo de un nuevo evento, y el beneficio empieza en semanas
- Controla la presión, el colesterol y el azúcar: los tres son parte del tratamiento del corazón, no cosas aparte
- Pregunta por rehabilitación cardiovascular después de un infarto o de un procedimiento: es ejercicio supervisado y educación, y mejora tanto la capacidad como la confianza para volver a la vida normal
¿Qué debes evitar?
- No esperes «a ver si se pasa» cuando el dolor de pecho es opresivo y no cede. El músculo que se pierde en esas horas no se recupera
- No manejes tú mismo al hospital ni te vayas caminando
- No suspendas NUNCA por tu cuenta el tratamiento antiplaquetario después de un stent: es la causa más temida de trombosis del stent. Si un dentista o un cirujano te pide suspenderlo, eso se coordina con tu cardiólogo
- No tomes medicamentos para la disfunción eréctil junto con los vasodilatadores del pecho: la combinación puede bajar la presión de forma peligrosa. Consúltalo, no lo pruebes
- No supongas que un electrocardiograma normal en un control descarta para siempre una enfermedad coronaria: puede ser normal en reposo y alterarse sólo con el esfuerzo
- No dejes el ejercicio por miedo después de un infarto. El reposo prolongado empeora el pronóstico; lo que corresponde es ejercicio indicado y progresivo
- No fumes «uno de vez en cuando». En la enfermedad coronaria no hay dosis segura
Qué hacer, paso a paso
Sigue estos pasos en orden mientras agendas tu evaluación.
- 1
Ante un dolor de pecho opresivo que dura más de unos minutos, o que aparece en reposo, llama al 131. No manejes tú ni pidas que te lleven en auto: la ambulancia empieza a tratarte en el camino
- 2
Si ya tienes diagnóstico y tu médico te indicó qué hacer ante una crisis, sigue exactamente esa indicación
- 3
Si tienes angina conocida, detente apenas empiece la molestia y descansa. Anota qué estabas haciendo y cuánto duró: ese registro le sirve mucho a tu cardiólogo
- 4
Toma tus medicamentos todos los días. Después de un infarto o de un stent, el tratamiento antiplaquetario evita que la arteria se vuelva a tapar
- 5
Deja de fumar. Es la medida aislada que más reduce el riesgo de un nuevo evento, y el beneficio empieza en semanas
- 6
Controla la presión, el colesterol y el azúcar: los tres son parte del tratamiento del corazón, no cosas aparte
Señales de alarma
Cuándo consultar de urgencia
Busca atención médica inmediata si presentas:
- Dolor u opresión en el pecho que dura más de unos minutos, o que aparece estando en reposo: llama al 131
- Dolor de pecho con sudoración fría, náuseas, vómitos o falta de aire: llama al 131
- Falta de aire brusca e intensa, o que no te deja acostarte: llama al 131
- Desmayo, o sensación de que te vas a desmayar, junto con molestia en el pecho
- Angina que se hizo más frecuente, más intensa o que ahora aparece con esfuerzos menores que antes: consulta pronto, aunque ceda
- Angina que ya no cede como cedía antes con el reposo o con tu medicación de rescate: llama al 131
- Palpitaciones rápidas y sostenidas junto con mareo o dolor de pecho
Ante una emergencia llama al 131 (SAMU) o acude al servicio de urgencia más cercano.
Visión general del tratamiento
El estudio parte por el electrocardiograma y los exámenes de sangre que detectan daño del músculo cardíaco. Según el caso se agregan una ecocardiografía, una prueba de esfuerzo u otro estudio que evalúe cómo se comporta el corazón cuando se le exige, y estudios de imagen de las arterias. Cuando se sospecha una obstrucción importante se realiza una CORONARIOGRAFÍA: un cateterismo en que se entra por una arteria del brazo o de la ingle, se inyecta contraste y se ven las coronarias por dentro. Es también el momento en que muchas veces se trata la lesión. En el infarto agudo el objetivo es reabrir la arteria lo antes posible, y el modo habitual es la angioplastía: se cruza la obstrucción con un catéter, se dilata con un balón y se deja un STENT, una malla metálica que mantiene el conducto abierto. Cuando la enfermedad compromete varias arterias o el tronco principal, la mejor opción puede ser la cirugía de revascularización, que consiste en construir puentes que rodeen las zonas obstruidas. Cuál corresponde se decide caso a caso, mirando la anatomía y el estado general. El tratamiento con medicamentos acompaña siempre y no es opcional. Incluye fármacos que impiden que las plaquetas formen coágulos, otros que bajan el colesterol de forma intensiva, otros que reducen el trabajo del corazón y controlan la angina, y el tratamiento de la presión y de la diabetes cuando corresponden. Ninguno de ellos se nombra ni se dosifica acá: eso es del médico tratante. Después de un evento agudo se suma la rehabilitación cardiovascular, que es ejercicio supervisado, educación y apoyo para dejar de fumar, y que mejora la capacidad física y la calidad de vida. También se conversa el ánimo: la angustia y el ánimo bajo son frecuentes después de un infarto y merecen atención propia.
Cómo medimos tu evolución
El SCORE2 y el índice de Framingham estiman el riesgo cardiovascular a diez años y sirven sobre todo antes del primer evento, para decidir con cuánta intensidad tratar los factores de riesgo. El cuestionario de Morisky-Green son cuatro preguntas sobre cómo te va con los medicamentos en la vida real: después de un stent es especialmente importante, porque el tratamiento antiplaquetario pierde todo su efecto si se interrumpe.
SCORE2 / SCORE2-OP — Riesgo cardiovascular a 10 años
Estima el riesgo de evento cardiovascular fatal y no fatal a 10 años (guía europea ESC 2021) en prevención primaria. El porcentaje se obtiene de la calculadora o tabla SCORE2 (SCORE2-OP en personas de 70 años o más) según edad, sexo, tabaquismo, presión arterial sistólica y colesterol no-HDL; aquí se registra la banda de riesgo obtenida (umbrales ajustados por edad). Útil en HTA, dislipidemia y DM2 sin enfermedad cardiovascular establecida.
Framingham — Riesgo cardiovascular a 10 años
Estimación de riesgo de evento cardiovascular en 10 años (Framingham/AHA). Ingreso libre del porcentaje calculado externamente. <5 % bajo · 5–9 % moderado · 10–19 % alto · ≥20 % muy alto. Útil en HTA, dislipidemia, DM2, antecedentes familiares.
- Portal del paciente →
Morisky-Green — Adherencia a medicación
Cuestionario de 4 ítems sí/no para evaluar adherencia. Útil en HTA, DM2, dislipidemia, ICC y cualquier patología crónica con fármaco habitual. 0 = adherente; ≥1 = no adherente.
Preguntas frecuentes
¿Cómo distingo un infarto de un dolor muscular o de una indigestión?
Con seguridad no se puede distinguir en la casa, y ése es exactamente el punto. Orientan a que sea el corazón: la opresión en el centro del pecho, que se vaya al brazo o a la mandíbula, la sudoración fría, la falta de aire y que aparezca con el esfuerzo. Orientan a otra causa: el dolor punzante que cambia al respirar hondo o al apretar con el dedo. Pero ante la duda se llama al 131: es mucho mejor una consulta que resultó ser muscular que un infarto que esperó en casa.
Me pusieron un stent. ¿Quedé curado?
El stent resuelve la obstrucción de ESE punto, y es un alivio real. Pero no cura la enfermedad de fondo, que sigue presente en el resto de las arterias. Por eso después del procedimiento el tratamiento con medicamentos, el control del colesterol y la presión, dejar de fumar y el ejercicio no son opcionales: son lo que evita el siguiente evento.
¿Puedo hacer ejercicio después de un infarto?
Sí, y es parte del tratamiento. Lo que corresponde es ejercicio indicado y progresivo, idealmente empezando en un programa de rehabilitación cardiovascular donde te supervisan mientras recuperas confianza. Quedarse en reposo por miedo empeora la evolución.
¿Los infartos son distintos en las mujeres?
Se presentan de manera menos típica con más frecuencia: falta de aire, cansancio extremo, malestar en la boca del estómago, náuseas o dolor de espalda, sin el dolor opresivo clásico. Eso hace que se consulte más tarde y que a veces se atribuya a otra causa. Si tienes factores de riesgo y aparece un malestar nuevo y distinto que no se explica, consúltalo.
¿Qué relación tiene esto con el cerebro?
La ateroesclerosis es la misma enfermedad en distintos territorios. Quien tiene enfermedad coronaria tiene más riesgo de accidente cerebrovascular, y al revés. Además, algunos infartos extensos y algunas arritmias que aparecen después pueden generar coágulos que viajan al cerebro. Por eso las dos cosas se controlan juntas.
¿Tienes síntomas?
Agenda con Dr. Angelo Bravo
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Esta información es educativa y no reemplaza la consulta médica. Si presentas síntomas, consulta con un profesional de salud calificado. Clinit no se hace responsable por decisiones tomadas en base exclusiva a este contenido.
Adaptado de las guías de síndromes coronarios agudos y de síndromes coronarios crónicos de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) y del programa GES de infarto agudo al miocardio del Ministerio de Salud de Chile. Guías relacionadas: /patologias/dolor-toracico, /patologias/hipertension-arterial, /patologias/dislipidemia, /patologias/arritmias-cardiacas e /patologias/insuficiencia-cardiaca.
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