La parálisis facial periférica es la debilidad o incapacidad para mover los músculos de un lado de la cara. Aparece de forma brusca, muchas veces de un día para otro. La causa más frecuente se conoce como parálisis de Bell, de origen inflamatorio, aunque también puede deberse a infecciones, traumatismos o, con menor frecuencia, a otras enfermedades neurológicas.
Cómo se manifiesta
- Pérdida de fuerza en la mitad de la cara: la boca se desvía y el párpado no cierra bien.
- Dificultad para gesticular, sonreír o silbar.
- Alteración del gusto en la parte anterior de la lengua.
- Mayor sensibilidad al ruido en un oído.
- Dolor leve detrás de la oreja en los días previos.
En la parálisis facial periférica se compromete toda la mitad de la cara, incluida la frente. Si la persona puede arrugar la frente del lado afectado, se debe descartar urgente un accidente cerebrovascular en un servicio de urgencia.
Evaluación y manejo
El diagnóstico es clínico: lo realiza un neurólogo durante el examen físico. En algunos casos se solicitan estudios complementarios para descartar otras causas. El tratamiento general busca proteger el ojo del lado afectado con lágrimas artificiales y oclusión nocturna, e iniciar terapia kinesiológica de la musculatura facial.
Las primeras 72 horas son las más importantes para iniciar el tratamiento. La mayoría de los pacientes con parálisis de Bell recupera total o casi totalmente la movilidad en semanas a meses.
Este contenido es divulgativo y no constituye diagnóstico ni indicación médica. Si tienes síntomas o dudas, consulta con un profesional.