Cuidar la memoria no es resolver crucigramas mientras se descuida todo lo demás. La evidencia muestra que lo que más protege al cerebro es una combinación de hábitos sostenidos en el tiempo: ejercicio, vida social, sueño, alimentación y estimulación intelectual.
Cinco pilares para cuidar el cerebro
- Actividad física aeróbica regular: caminar, nadar, bailar, andar en bicicleta.
- Sueño suficiente y de calidad: el cerebro consolida la memoria mientras dormimos.
- Vida social activa: conversar, participar de actividades grupales, mantener vínculos.
- Alimentación rica en vegetales, frutas, legumbres, pescado y poca azúcar añadida.
- Aprendizaje continuo: un idioma, un instrumento, un oficio, un curso.
Estimular sin frustrar
Las actividades cognitivas funcionan mejor cuando son entretenidas y suponen un desafío leve. Demasiado fácil aburre; demasiado difícil frustra. Lectura, juegos de mesa, cocinar siguiendo recetas nuevas, planificar un viaje o llevar las cuentas de la casa son ejercicios reales que activan distintas funciones.
Una de las maneras más simples de fijar algo es explicarlo a otra persona. Resume al final del día lo que leíste, viste o conversaste: estás haciendo memoria.
Lo que se debe vigilar
- Presión arterial, glicemia y colesterol bajo control.
- Reducción o suspensión del tabaco.
- Consumo moderado o nulo de alcohol.
- Audición y visión chequeadas: oír y ver mal aísla y deteriora la memoria.
Cuidar la memoria es cuidar el cuerpo. No hay una pastilla que reemplace lo que hacen el ejercicio y los vínculos.
Este contenido es divulgativo y no constituye diagnóstico ni indicación médica. Si tienes síntomas o dudas, consulta con un profesional.