La neuropatía diabética es una de las complicaciones más comunes de la diabetes. Aparece cuando niveles altos de glucosa en sangre, mantenidos en el tiempo, dañan los nervios periféricos. Suele empezar en los pies y avanzar lentamente.
Cómo se manifiesta
- Hormigueo o sensación de "alfileres" en pies y dedos.
- Ardor o dolor que empeora de noche.
- Pérdida de sensibilidad al tacto, al frío o al calor.
- Calambres y debilidad muscular en piernas.
- Cambios en el equilibrio al caminar.
Cuando los pies pierden sensibilidad, una herida pequeña puede pasar inadvertida y complicarse. Revisar los pies a diario es una rutina que evita problemas mayores.
Lo más útil que se puede hacer
El control estricto de la glucosa es la medida que más impacto tiene en la prevención y en frenar el avance. A eso se suma cuidar presión arterial, colesterol, evitar el tabaco y mantener actividad física regular. Para el dolor existen tratamientos específicos que el neurólogo o el diabetólogo pueden indicar según el caso.
Cuidado diario del pie
- Lavar con agua tibia, secar bien entre los dedos.
- Hidratar la piel, salvo entre los dedos.
- Cortar las uñas en línea recta.
- Usar calzado cómodo, cerrado y de horma amplia.
- Revisar diariamente para detectar heridas o callosidades.
Este contenido es divulgativo y no constituye diagnóstico ni indicación médica. Si tienes síntomas o dudas, consulta con un profesional.