La cefalea tensional y la migraña son los dos dolores de cabeza más comunes. Se diferencian en cómo duelen, dónde duelen, qué los acompaña y cuánto duran. Distinguirlas no es un detalle: cambia el tratamiento, el pronóstico y la forma de prevenirlas.
Cefalea tensional
- Dolor opresivo, como una "banda" alrededor de la cabeza.
- Intensidad leve a moderada, suele permitir seguir funcionando.
- Bilateral, sin un lado claramente más afectado.
- Rara vez se acompaña de náuseas o sensibilidad a la luz.
- Empeora con estrés, malas posturas o jornadas largas frente a pantallas.
Migraña
- Dolor pulsátil, habitualmente en un lado de la cabeza.
- Intensidad moderada a severa, interfiere con las actividades.
- Se acompaña de náuseas, vómitos, molestia a la luz o al ruido.
- Puede durar entre 4 y 72 horas si no se trata.
- A veces precedida de "aura": luces, líneas en zigzag o adormecimientos.
Una misma persona puede tener cefaleas tensionales con frecuencia y, ocasionalmente, episodios de migraña. Cada cuadro requiere un enfoque distinto.
Lo que hace la diferencia
Llevar un diario simple del dolor durante cuatro a seis semanas (cuándo aparece, cuánto dura, qué lo gatilla, qué calma) es la mejor herramienta para que el neurólogo entienda el patrón. A partir de ahí se decide el tratamiento agudo y, cuando hace falta, uno preventivo para reducir frecuencia e intensidad.
Tomar analgésicos varios días por semana puede generar una cefalea crónica por sobreuso. Si el dolor de cabeza obliga a medicarse muy seguido, conviene consultar.
Este contenido es divulgativo y no constituye diagnóstico ni indicación médica. Si tienes síntomas o dudas, consulta con un profesional.